Über Onetti: Autoren A – B

Un viaje por los anagramas de Mario Cacarulo

Tomás Astelarra

En el principio fue Cacarulo. Y aquel argentino egocéntrico (valga la redundancia) de barbas que al final se quedó con todo el mérito de la creación y que sólo sirvió para que un juez tunecino mirara al costado mientras el Diego (su encarnación en lo que a fútbol se refiere) empujaba con la mano la pelota a la red y daba por hecho lo que todo el mundo ya iba a dar por descontado en poco tiempo: que su segundo gol a los ingleses valía por dos. Quizás el buen hombre no hizo la vista gorda sino que decidió tomar la justicia por sus propias manos, esquivar los reglamentos de la FIFA, y jugar a ser Cacarulo (sobre todo por la premonición o anticipación temporal a los hechos (manual de derecho del Dr. Pablo Laratescu 2x).