Über Onetti: Autoren A – B

Ser siempre Onetti

Carina Blixen

"No le escribo a usted, sino a la Patria (calcule, de aquí a cien años, a los diez de mi muerte, el brillo o punta que pueden sacarle a la frasecita esa los muchachos del Instituto...)". Así iniciaba Juan Carlos Onetti una carta a su amigo Benedetti, registrada como de la segunda mitad de 1952. La frase es demasiado tentadora para dejarla pasar este año que se conmemoran los diez de la muerte de Onetti. A través de ella es posible acercarse a su capacidad de juego, a la cordial ironía que dispensó a sus próximos y a su soberbia congénita. El desafío es claro: quien la retome, será uno de esos "cuervos" que merodean entre los restos de los que están en la gloria. Una vez más el escritor es un dios que crea un futuro, que controla los hilos de la trama de lo que vendrá. Más allá del humor y el desenfado, la frase revela la tranquila confianza de Onetti en la trascendencia de su obra y su figura, por lo menos en nuestra cultura. Supo, sin vanidad, que eso era poco pedir. En una entrevista filmada realizada en su cuarto en Madrid, la entrevistadora le comenta que hay quienes dicen que él es el mejor escritor uruguayo. Onetti le responde preguntándole si le está haciendo un chiste. Lo cierto es que siempre escribió para sí mismo y la "gran literatura", y que esa fue una forma contundente de no entregarse, de permanecer fiel a sus placeres y sus principios. Porque logró la proeza de que ambos —gusto y convicción—coincidieran.