Juan Carlos Onetti. Dejemos hablar al viento. Cierre de un ciclo

 Cuchitril Literario

Siempre me ha parecido sorprendente, o cuando menos injusto, que existan excelentes escritores que, sin embargo, sean relativamente desconocidos. Este es el caso de Juan Carlos Onetti, uno de mis escritores preferidos. Si alguien piensa que exagero, le propongo un juego. Vayan al google, escriban el nombre de un escritor, y vean cuantas páginas encuentra. Los resultados no son científicos, pero dan que pensar. Vean aquí una muestra:
Gabriel Garcia Marquez 511.000
Mario Vargas Llosa 255.000
Alejo Carpentier 92.200
Juan Carlos Onetti 27.900
Sin querer provocar enfados en los muchos admiradores de los dos primeros, en mi humildísima opinión los dos últimos tienen una calidad literaria superior. Pero así están las cosas. En la portada de este libro cuentan que fue candidato al nobel en 1980. Otra oportunidad perdida para dignificar el premio.
Heredero, al igual que Benet, de Faulkner, sus cauces literarios también son distintos que los del maestro. Faulkner dejó discípulos, pero no imitadores, y si Benet escogió el depurar el camino del estilo, Onetti prefiere ahondar en los sentimientos y nos deja una galería de personajes sórdidos y atormentados. Si Faulkner tuvo su Yoknapatawpha, y Benet su Region, Onetti tiene la ciudad de Santa María, escenario de sus novelas ‘La vida breve’, ‘Una vida sin nombre’, ‘El astillero’, ‘Juntacadáveres’, ‘La muerte y la niña’, y esta que nos ocupa, que cierra el ciclo de Santa María. Veamos el comentario de su página oficial:
La culminación del ciclo novelesco que gira en torno a Santa María. Su protagonista principal, Medina, médico frustrado, pintor amparado por una prostituta y comisario inmerso en el fracaso y el alcohol, es el eje central de esta nueva metáfora sobre la condición humana. Amordazados a sus vidas grises y vacías, Medina, sus amantes y todos los demás personajes permanecen impasibles y resignados, a la espera quizás de ser engullidos, en última instancia, por la nada en que se disuelven sus vidas y sus ya olvidados sueños.
El protagonista, amparado por una prostituta, ejercerá en Lavanda los oficios de médico-enfermero y de pintor de poca monta. De vuelta en Santa María retomará el cargo de comisario, pero no con eso mejorará su destino.
Esta es su página oficial, con múltiple y variada información. No es la única, aquí tenemos más y también aquí. Un autor de los que te dejan huella.