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Sobre Onetti en castellanoMuñoz Molina sobre Onetti "Me marcó desde siempre"Juana Libedinsky Dicen que cuando Faulkner murió, en su pueblo natal de Oxford, Mississippi, en el profundo Sur americano, las vidrieras de los negocios pusieron un cartel que decía: "En memoria de William Faulkner este negocio estará cerrado desde las 2.00 hasta las 2.15 pm, julio 7 de 1962". "Es decir, ¡quince minutos sin ganar un mísero cent!" escribió Juan Carlos Onetti, para agregar: "El muerto no podría imaginar un homenaje mayor y más sacrificado que éste de los pequeños gold diggers de su país". Onetti por partes de mujer, y esa mujer ademásMartin Abadía En todos los libros que uno va dejando que se extravíen en la memoria, trashuman actualizándose los recuerdos. Las relecturas tienden a ser ingratas y rememorar el filo de un texto es siempre una reposición, una voluntad de acomodamiento. Así no todos los días de Mme. Bovary eran abismos, ni todas las torres de Hölderlin se hacían con las piedras recolectadas durante el día. Muchas cosas que recordamos ni siquiera están en esas mismas novelas, se mienten rumores que el tiempo deja entrar, y allí esa manía de aferrarse a ellos, refundarlos, ofrendarles el insomnio y el sueño, el color de mí, mi insomnio, mi sueño, mi color. Juan Carlos Onetti: El AstilleroTertulia Porvenir XXI Juan Carlos Onetti (Montevideo, 1 de julio, 1909 - Madrid, 30 de mayo, 1994), admirador tanto de la Biblia, como de Céline, Proust, Dostoievski, Faulkner, Camus o Cervantes, es uno de los grandes renovadores de la narrativa en español en general y latinoamericana en particular, evadiéndose del realismo mágico imperante entre los novelistas más populares del continente para trazar historias de corte más universal, expuestas en un tono sombrío y pesimista en la creación de de mundos foscos, opresivos y lastimeros, destiladores de una inquieta angustia vital. Sentencias inútiles: Dejemos hablar al vientoGuillerom Barquero Leería a nadie más que a Onetti, si me pusieran a escoger un solo autor, una isla desierta. Nadie tendría que usar una pistola para amenazarme y ponerme sus libros por delante, una y otra vez. En los últimos cuatro años, me he dedicado a leer (me atravería a decir que) casi toda la obra novelística del uruguayo. Y alguno de sus cuentos. Y a leer datos biográficos y otras cosas relacionadas con el padre de la literatura moderna latinoamericana (alguna vez dije que el padre fue Arlt, así que hay dos padres o todos los que quiera haber). El astillero, una asignatura pendienteRenzo Miranda Zegarra Parece mentira que un escritor de la talla de Juan Carlos Onetti no haya disfrutado del reconocimiento sino tardíamente. Los doce libros de ficción que componen su prodigiosa obra tuvieron que esperar la justicia de un público implacable que demoró en superar su visión limitada de la novela, aquella que antes de los años sesenta se entusiasmaba con los escenarios y personajes rurales y hacía denuncia social, descuidando, casi siempre, el arte de narrar una buena historia. Mentiras sobre OnettiRamiro Sanchiz Hace una semana y pico leí en la diaria la reseña que escribió Alejandro Gortazar de Viaje a la ficción, el nuevo ensayo de Vargas Llosa sobre Onetti. El texto logró su cometido de interesarme en el libro (asumiendo que esa era la intención), que conseguí prestado en la librería donde trabajo y leí en un par de días. Algunas de las ideas de Gortazar me parecieron sumamente válidas: el libro de Vargas Llosa no aporta nada nuevo o interesante a todo lo que se viene escribiendo sobre Onetti, muestra por momentos más interés en hilar anécdotas de su autor que en profundizar algunos aspectos del tema elegido y desdeña, en gran medida, elaborar en detalle los contextos históricos que atravesó Onetti; además, nunca me resultó simpático el autor de La casa verde, no estrictamente por razones políticas sino, supongo, por cierta actitud hacia la literatura que se traduce en varias opiniones que le he leído por ahí, en prólogos, ensayos y palabras dispersas. Tampoco estoy interesado en su producción novelística, bastante en las antípodas del tipo de cosa que me gusta. De Ibarbourou, Onetti, el olvido y la memoriaMónica Salinas En 2009 se conmemoran dos aniversarios relevantes para las letras uruguayas: cien años del nacimiento de Juan Carlos Onetti y treinta, de la muerte de Juana de Ibarbourou. El reconocimiento de la obra de la poeta (nacida Juana Fernández Morales) fue temprano; el de la creación de Juan Carlos Onetti, tardío. Onetti, cien años despuésL.G. En el año del centenario del nacimiento del Cervantes uruguayo, Omar Prego reedita y amplía el perfil del creador de El Pozo, bajo una máscara de hosquedad. El último viernes de Juan Carlos OnettiAlberto Salazar Su autor no lo consideró un texto digno de publicar, diríase que incluso renegó de el, pero la Biblioteca Nacional de Uruguay lo recibió con júbilo y atesora el manuscrito de El último viernes como una de las piezas infaltables de su Archivo Onetti. Son siete hojas sueltas, amarilleadas por el tiempo, ¿un relato inconcluso, el inicio de un cuento o de una novela? Su autor no lo consideró un texto digno de publicar, diríase que hasta renegó de él, pero la Biblioteca Nacional de Uruguay lo recibió con júbilo y lo atesora como una de las piezas infaltables de su Archivo Onetti. Tiempo de archivarIsabel María Onetti, hija del único Premio Cervantes uruguayo, declaró en la sala José Pedro Varela de la Biblioteca Nacional, que la entrega del manuscrito al Archivo Onetti no es "un tema de generosidad, sino de responsabilidad, de deber cumplido". |
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