Borris Mayer
"No es una persona" – pensaba el honrable Dr. Díaz Grey en tiempos lejanos –, "es una determinada intensidad de existencia que ocupa, se envasa en la forma de su particular manía, su particular idiotez. Porque sólo nos diferenciamos por el tipo de autonegación que hemos elegido o nos fue impuesto. Un pequeño país donde cada uno cree en su papel y lo juega sin gracia." Citamos de la memoria y no nos acordamos a quién se refirió.
Pero al recibir la visita nocturna de nuestro querido amigo Larsen, el Doctor "no deseaba burlarse de nadie, nadie en particular le parecía risible, estaba de pronto alegre, estremecido por un sentimineto desacostumbrado y cálido, humilde, feliz y reconocido porque la vida de los hombres continuaba siendo absurda e inútil y de alguna manera u otro continuaba también enviándole emisarios, gratuitamente para confirmar su absurdo y su inutilidad."
A nosotros nos pasa algo muy semejante cuando nos asombran las noticias nocturnas de la "vida cultural".
Es un acto digno de respeto cuando alguien demite de un cargo por razón personal, por decisión particular. Pero cuando un escritor opina y declara publicamente que sólo escritores deberían integrar un jurado literario, no hace sino comprobar la buena calidad, la postura correcta y el funcionamiento perfecto de sus anteojeras.
El rebaño de los 79 escritores e intelectuales, por su parte, hace recordar "la Liga de [Damas y] Caballeros de Santa María, resucitada por el padre Bergner
, convertido por él en un arma eficaz, disciplinada, casi siempre a la altura de las operacions que debía cumplir, a pesar de la mediocridad general de los caballeros de que disponía"...
Todos juntos, ejemplifican de manera sobresaliente "lo vano e inútil, lo fácil, las peñas literarias, los mutuos elogios, la hojarasca de mesa de café", tan detestado por Onetti.