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Cuando ya no importe
“La cultura es un palimpsesto infinito”
Nicolas Bourriaud
“Si establecer el mapeo del campo del arte local ha sido uno de
los principales móviles del proyecto de La Hija Natural de JTG
en los más de cuatro años de desarrollo, el propósito
de esta tarea no es otro que intentar comprender el entramado de la creación
actual en nuestro medio, entendiéndola como un proceso. Este proceso
singular y diverso, sólo puede aprehenderse si se lo mira como
un trabajo en progresión. Surge de una historia escrita por la
interacción de cada nuevo agente, partiendo indefectiblemente de
lo ya creado, para modificarlo, criticarlo, completarlo o desplazarlo.
Como en los palimpsestos, los antiguos manuscritos que eran borrados para
poder escribir otra cosa, el proceso de creación artística
se va generando en un camino de diálogos que incorporan y fagocitan
los elementos previamente creados por la propia u otras culturas (1).
La reconstrucción de los palimpsestos ha sido una vía para
la comprensión de la historia. De igual forma, el proyecto de La
Hija Natural de JTG realiza un abordaje proactivo de la memoria viva,
trabajando en la anamnesis del campo local: entrevistando y encuestando
a los agentes, investigando en los eventos del pasado reciente y revisitando
la obra de Torres García desde el presente.
“Cuando ya no importe” presenta otro resultado de este proyecto:
ante la inminencia de la muerte de la memoria surge el concepto de archivo.
Tal como señala Derrida (2) el archivo es “hipomnémico”
pues se ubica en el lugar opuesto de la anamnesis, creando el registro
de aquello que ya pasó. Lo que es pasible de ser archivado se expone
a la destrucción, pero permite la memorización y la reproducción,
ubicándose en el filo de la navaja entre el recuerdo y el olvido.
Si el campo local cuenta con un archivo-cementerio que sólo responde
al deseo de un coleccionista compulsivo, se estará ante la manifestación
de la pulsión de muerte. Aquella a la que Onetti refiere en su
última novela, que se instala “cuando ya no importe demasiado
el mezclarse con hastío y resignación”. Pero el archivo
no supone solamente un domicilio para el pasado, sino que crea una multiplicidad
de relaciones en la red de información que contiene. De esta manera
el archivo deviene rizoma, mutando desde el orden cronológico o
alfabético, abandonando una jerarquía a priori y adquiriendo
un sentido funcional a la creación y al diálogo.
En ese instante el archivo propicia el reconocimiento del otro como un
agente en tránsito que debate, para diagnosticar el lugar que se
ocupa, que no responde a un modelo generativo o estructural (3). En este
archivo cada artista se “conecta”con otro por una afinidad
que es en esencia heterogénea, siendo custodiados por las voces
de Torres García, Onetti y la artista que aportan el principio
de multiplicidad que rige en todo rizoma. Entonces la obra crea una cartografía
de la producción del campo local en los últimos cuarenta
años, donde la propia artista forma parte de la obra y elige los
nombres de los artistas que integran el archivo.
Por lo tanto, el principio de “archivación” implica
la tarea del artista como curador que “elige” simbólicamente
los artistas que estarán en su obra-archivo y los “relaciona”.
En este sentido una forma de completar la obra está en poner al
artista como curador, y de esta manera potenciar la propuesta de la obra
asignando al artista la función de “elegirse”. Mostrando
tanto la importancia del rol del curador como la posibilidad que el artista
lo cumpla cuando produce un desarrollo teórico en su propia obra.
Entonces, el artista no desplaza al curador, sino que por el contrario
se ve expuesto a desdoblarse en su propia contraparte, formando otro pliegue
del proceso creador. Por ello, la auto-curaduría de Jacqueline
Lacasa no es ni más ni menos que una estrategia que permite subvertir
el orden estructurante de la jerarquía preestablecida para poder
apreciar el terreno de la creación artística en todos sus
roles y dimensiones.
En su última novela Onetti alude muchas veces a la dificultad
de armar la memoria: “recuerdo que durante el exilio en mi Santa
Helena personal estos apuntes resbalaron y cayeron al suelo entreverándose.
Los junté como pude y nunca traté de ordenarlos. Para hacerlo
hubiera sido indispensable mirar fechas y sucesos: una tarea imposible
para mí” (4). Ese es el desafío que enfrenta esta
obra, que en tanto rizoma no cerrado ni estático, crea nuevos lugares
para recorrer.”
Jacqueline Lacasa
Notas
1 Este proceso está relacionado con el cuestionamiento del concepto
de “autor” planteado a nivel de la teoría literaria
por Roland Barthes y retomado a nivel de las artes visuales por Nicolas
Bourriaud en su libro Postproducción.
2 Jaccqques Derrida, Mal de archivo. Una impresión freudiana.
3 Gilles Deleuze y Félix Guatari, Rizoma.
4 Juan Carlos Onetti, Cuando ya no importe.
Jacqueline Lacasa (Montevideo, 1970). Licenciada en
Psicología. Integra la Fundación de Arte Contemporáneo
y la Asociación Uruguaya de Críticos de Arte. Ha participado
en numerosas muestras colectivas e individuales entre las que se destacan:
“In utero” (2004) y “Leo Toy Company” (2005).
Ha sido seleccionada como finalista en el Premio Paul Cezanne 2004 y por
la Fundación OSDE en ese mismo año. Ha publicado un ensayo
y ocho números del periódico de La hija Natural de JTG.
Publica regularmente en la Sección Cultural del diario La República
y escribe para la revista ARTE: de APEU.
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