El
Buenos Aires literario: Robert Arlt y Juan Carlos Onetti
por Janete Elenice Jorge*
RESUMO:
Nos países hispano-americanos o início da industrialização
ocasionou a migração das populações rurais
às grandes cidades, como conseqüência surgiu uma sociedade
marginal que se instalou nos bairros pobres e nas periferias. É
neste contexto que vão surgir as grandes metrópoles hispano-americanas,
em especial, a cidade de Buenos Aires.
Este trabalho tem como proposta investigar como foi construído
o Buenos Aires literário de Roberto Arlt e Juan Carlos Onetti nas
décadas de vinte e trinta no Río de la Plata. Proponho-me
explicar algumas características dos contos El jorobadito,
Ester Primavera y La luna roja de autoria do escritor argentino
Roberto Arlt, e algumas características de Avenida de Mayo Diagonal
Norte - Avenida Mayo, El obstáculo y El posible Baldi
de autoria do escritor uruguaio Juan Carlos Onetti. Interessa-me principalmente
a diferente abordagem do tema urbana que Arlt e Onetti apresentam em seus
textos, que se assemelham não só na temática como
também no contexto histórico.
Interessada em reconhecer algumas das características da narrativa
urbana e como foi abordada a temática da cidade por cada um dos
autores mencionados, vou enumerar alguns elementos que se repetem nos
textos que os aproximam e os diferenciam, fazendo uma breve análise
da construção dessa cidade literária e seu impacto
com relação à literatura no Río de la Plata.
Palavras-Chave: Buenos Aires - Urbanização - Literatura
ABSTRACT:
In the Hispanic American countries the industrialization caused the exodus
of rural populations to the big cities, and as a consequence it gave birth
to a marginal population that used to live in suburbs. This is the context
in that were founded the Hispanic American metropolis, especially Buenos
Aires.
The aim of this paper is to investigate how the literary Buenos Aires
of Roberto Arlt and Juan Carlos Onetti was built during the decades of
20 and 30 at Rio de la Plata.
I purpose to explain some characteristics of the following short stories:
El jorobadito, Ester Primavera y La luna roja written by
the Argentinean Roberto Arlt and some of the characteristics of Avenida
Mayo Diagonal Norte - Avenida Mayo, El obstáculo y El possible
Baldi written by the Uruguayan Juan Carlos Onetti.
What mainly interests me is the urban thematic and how similar they are
on which concerns it and the historical context.
Interested in recognize some other characteristics of the urban narrative
and how they approach the issue if the city I will list some elements
that repeat on both texts that make them similar and the ones that make
them different, making a brief analysis of the construction of this literary
city and its impact in which concerns the literature of the Rio de La
Plata.
Keywords: Buenos Aires - Literature - Urbanization
***
Introducción
La ciudad
de Buenos Aires como escenario de la modernidad en los años veinte
y treinta, espacio donde se mezclan modernización y caos social,
territorio que invita a lo imaginario, laberinto de imágenes, formas
y matices ha atraído diversos escritores en el Río de la
Plata en las décadas del veinte y del treinta. Mi interés
se vuelve particularmente a dos escritores: el argentino Roberto Arlt
y el uruguayo Juan Carlos Onetti.
Los dos escritores construirán su Buenos Aires literario en un
mismo período, 1920-1930, pero a través de miradas distintas
y me interesaría percibir hasta qué punto esas urbes se
asemejan y se diferencian. Dos escritores de orígenes inmigratorios,
en una ciudad en transformación, creando literatura en espacios
reservados hasta entonces a los escritores de orígenes tradicionales.
Me propongo a describir brevemente qué relaciones estos escritores
tuvieron con esa ciudad "moderna", que por su "modernidad
periférica" puede tanto seducir como provocar la repulsión
y, consecuentemente, la crítica. Quizá porque lo grotesco
no merezca comentarios y no combine con una estética cuidada y
lo incomprensible estimule la inseguridad en padrones estables.
El nuevo paisaje urbano, la modernización de los medios de comunicación, el impacto de estos procesos sobre las costumbres, son el marco y el punto de resistencia respecto del cual se articulan las respuestas producidas por los intelectuales... (SARLO, 2003:26)
Toda la tensión del Buenos Aires histórico se va a reflejar
en el medio intelectual argentino de la época, sin embargo, el
Buenos Aires literario de los textos de los años veinte y treinta
en el Río de la Plata no va a ser necesariamente el reflejo de
la historia argentina.
Invitando a la crítica social y al debate estético-ideológico
el Buenos Aires literario de Roberto Arlt y Juan Carlos Onetti invitará
mucho más a la imaginación, a un mundo literario repleto
de personajes ambiguos y angustiados que surgirán concomitantemente
a una nueva manera de hacer literatura. Arlt y Onetti, cada cual a su
modo, contribuyeron a la creación de una nueva arte narrativa en
el Río de la Plata.
I. El Buenos Aires No literario: Fundación de la Ciudad, Inmigración y "Modernidad".
Buenos Aires, la capital de la República Argentina tuvo dos fundaciones,
la primera en 1536 por don Pedro de Mendoza, noble español, conocida
figura en la corte de Carlos V, la segunda en 1580 por don Juan de Garay,
un hidalgo de España. La primera ciudad fue circundada por el hambre
y destruida en 1541 por los indios que habitaban el lugar. El 8 de mayo
de 1776 el rey Carlos III designa como primer virrey del Río de
la Plata, a don Pedro de Cevallos y Buenos Aires pasa a ser la capital
del Virreinato del Río de la Plata. Esa situación se mantiene
hasta el 25 de mayo de 1810 cuando el virrey es desplazado de su cargo
por un grupo de personas que formaban parte del movimiento de emancipación
de la corona, originando la Primera Junta de Gobierno Nacional. Esos hechos
revolucionarios ocurridos en el Río de la Plata van a extenderse
hacia otros territorios y culminarán en la declaración de
la Independencia Argentina, en el Congreso General que se realizará
en la ciudad de Tucumán el 9 de julio de 1816.
En 1856 es creada la municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, cuyo
primer censo proyecta una población de 70.000 habitantes. El 21
de septiembre de 1880, es promulgada la ley que convierte a Buenos Aires
en la capital de la Republica Argentina, por el presidente Nicolás
Avellaneda.
En los años siguientes, la ciudad de Buenos Aires va a sufrir el
ingreso masivo de inmigrantes, se calcula que llegaron al país
cerca de 500.000 personas entre 1880 y 1886. A partir de ahí, comienzan
las importantes transformaciones urbanas. En 1939-1945, período
de la Segunda Guerra mundial, la ciudad también va a recibir la
inmigración del interior del país, eso resultará
en la duplicación de su cantidad de habitantes.
Buenos Aires, ciudad que lleva ese nombre en homenaje a la Virgen del
Buen Aire, santa venerada por los sacerdotes mercenarios de la expedición
de Pedro de Mendoza, su primer fundador, se desarrolló con el contorno
de un damero, por orden de las Leyes de Indias. En 1944 fue redactado
el Código de Edificación y al cabo de 33 años entró
en vigencia el planeamiento urbano. Según Ruy Díaz en Buenos
Aires, Ciudad Secreta:
Cuando la aristocracia bonaerense pensaba en su ciudad, en el período de 1880 a 1920, lo hacía mirando a París, que en ese entonces era el modelo a alcanzar por una metrópoli que se apreciara. Por eso no bastaba con el esquema trazado por Juan Garay al fundar por segunda vez Buenos Aires, ni con los terrenos (...) Hacía falta desplazar la ciudad para el Norte, marcar diagonales, plazoletas y calles con vueltas (...) los modelos arquitectónicos eran realizados en Francia por profesionales que por lo general no conocían la Argentina. (1996:41)
El paisaje urbano de Buenos Aires va a sufrir muchos cambios, la arquitectura
de la ciudad va a ser influenciada por el cubismo, por el art déco,
también van a aparecer los rectángulos, las pirámides,
los motivos egipcios u orientales, los marcos dobles o triples, entre
otros. En 1915 va a surgir el primero de entre los muchos rascacielos,
la Galería Güemes. La inmigración interna en los años
40 también va a influenciar en la arquitectura: el aparecimiento
de los barrios obreros, pobres y simples se sumarán a los barrios
ya existentes.
Primero la inmigración europea, después las migraciones
internas fueron los agentes determinantes en el proceso de construcción
de la urbe. Hasta 1935 la inmigración de los no nativos fue la
principal responsable por el crecimiento de la población, en 1936
el porcentaje de extranjeros superaba el 36,10 por ciento y según
estimativas, inmigrantes e hijos de inmigrantes contribuyeron al 75 por
ciento del crecimiento de la ciudad de Buenos Aires.
La Argentina se ubica en el segundo lugar entre las naciones que han recibido mayor inmigración europea en la centuria que abarca desde aproximadamente mediados del siglo XIX, hasta la década del 50 de este siglo. Si se toma en cuenta el volumen inmigratorio en relación con el tamaño total de la población que lo recibe, el caso argentino es aún más sobresaliente, ya que fue el país que tuvo mayor impacto inmigratorio europeo en el período de referencia. (LATTES y SAUTU apud SARLO, 2003:17)
En los años veinte y treinta Buenos Aires ya podía ser considerada
una ciudad cosmopolita, con una población con lenguas, orígenes
nacionales y culturas distintas. Eso fue fundamental en el proceso de
urbanización, donde los ciudadanos nativos o no, tuvieron que convivir,
en un período tan corto de tiempo, con las radicales diferencias
introducidas por el crecimiento urbano y la llamada "modernidad".
Las costumbres van a sufrir el impacto de los medios de comunicación,
de las transformaciones del paisaje urbano y principalmente de la presencia
de lo "nuevo".
La inmigración también va a penetrar en los espacios hasta
entonces reservados a las elites los campos artístico, intelectual
y político en general. El Buenos Aires de los años veinte
va a reunir los argentinos nativos con los hijos de la inmigración
de manera imprevista. Eso culminará en importantes transformaciones,
principalmente en el ámbito literario. Transformaciones quizá
un tanto incómodas por desestabilizar un circuito literario de
"seguridades".
Los hijos de la inmigración también van a ingresar en las
universidades y empezarán a disputar lugares en el campo profesional
y cultural. Representarán un "nuevo" perfil de lector,
el de los sectores medios y populares. Con finalidad de atender al perfil
de ese "nuevo" público, aparecerá un "nuevo"
mercado editorial, distinto del tradicional. Primeramente la editorial
Claridad, las revistas Los Pensadores y Los Intelectuales,
que de acuerdo con a Beatriz Sarlo "consolidan un circuito de lectores
que, también por la acción del nuevo periodismo, está
cambiando y expandiéndose: se trata de una cultura que se democratiza
desde el polo de la distribución y el consumo" (2003: 19).
En mayo de 1928 aparece el periódico El Mundo, así
como Crítica. Fundado en 1913, el nuevo periódico
no va a ser dirigido por los señores de la política sino
por intelectuales y algunos de los escritores más importantes del
período. En El Mundo, también van a actuar los "nuevos"
escritores, aquellos que empiezan a hacer parte del campo intelectual
de Buenos Aires. A partir de ahí el "nuevo" periodismo
y la "nueva" literatura van a sufrir una cierta combinación,
lo que ayudará en el surgimiento de un nuevo tipo de escritor.
Los periódicos y las revistas para las masas pasarán a formar
parte del universo cultural de la ciudad. Los cambios producidos por la
"modernidad" también van a afectar a la cultura de elit.
Por ejemplo, Matín Fierro, la revista "por excelencia
de la vanguardia de los veinte, se mostró sensible a los procesos
de incorporación de las nuevas tecnologías aplicadas a la
vida cotidiana" (SARLO, 2003: 22).
Las revistas van a ejercer un papel importante en el nuevo escenario cultural,
en ellas van a aparecer varios segmentos de las prácticas culturales
de Argentina y el conflicto entre los viejos intelectuales y aquellos
descendientes de inmigrantes. También en sus páginas serán
debatidos temas como el arte, la política, las ideologías,
además de los conflictos sociales como la cuestión de la
lengua, del cosmopolitismo y del criollismo. Según Beatriz Sarlo,
la ciudad va a ser objeto de debate ideológico-estético,
donde "se celebra y se denuncia la modernización, se busca
en el pasado un espacio perdido o se encuentra en la dimensión
internacional una escena más espectacular" (2003: 28).
La cuestión de la ideología y de la estética va a
distinguirse en el medio cultural argentino en los años veinte
y treinta, principalmente en lo que se refiere a la literatura. El debate
sobre la "buena" y "mala" literatura, la definición
de "buen" y "mal" escritor, la aparición de
grupos como Boedo y Florida van a calentar las discusiones en el circuito
literario de Buenos Aires.
Según David Viñas en Literatura Argentina y Política,
"1880-1900 el período de apogeo de la oligarquía liberal
coincide con la acentuada estetización del viaje europeo"
(1995:42). En la Argentina de 1880 viajar a Europa estaba de moda, los
llamados por Viñas de "gentleman escritores",
personas de la elit, iban a Europa con la finalidad de consagrarse allá
y regresar a su país. Fueron muchas las motivaciones que provocaron
la "huída" de Argentina, en especial de Buenos Aires:
el impacto inmigratorio en el Río de la Plata, el aparecimiento
de nuevas clases sociales en consecuencia de la inmigración, los
conflictos culturales y sociales, entre otros. Sin embargo, según
Viñas, ese es un "viaje estético", un aspecto
más de la ideología de una clase en su momento de apogeo.
En el momento, Europa era el modelo a ser seguido, "la Argentina
o Buenos Aires son la materia desdeñable, el cuerpo pecaminoso
o el mal, y de eso hay que purgarse a través de la iluminación
que desciende desde el empíreo europeo" (1995:39).
Los escritores que regresaban de Europa, pasaban a mirar a Argentina con
una mirada europea, exaltando supuestos valores europeos. Y es en ese
clima de caos inmigratorio, con los vestigios de esa mirada europea de
los años 80, que va a surgir en la década de veinte en Buenos
Aires dos importantes grupos literarios: Boedo y Florida.
El grupo de Boedo, con nombre de calle de suburbio, pensaba en ideología,
quería transformar la sociedad, era populista y miraba hacia la
Rusia de Dostoievski. El grupo de Florida, con nombre de calle esplendorosa
y cosmopolita, pensaba en el ideal estético, era intelectualista,
aspiraba cambiar la literatura y miraba a la Europa del ultraísmo.
Dos grupos con posturas ideológicas opuestas y bien definidas,
con sus propias revistas y su propia editorial, con ideales distintos,
construyendo literatura en la "nueva" Buenos Aires. Boedo y
Florida, en lo esencial, tenían que diferenciarse. Los "humanitaristas"
de Boedo eran acusados de practicar una "literatura de pésimo
gusto", sin la estética y los orígenes tradicionales
de Florida, los escritores de Boedo lectores de traducciones, estaban
al margen del campo intelectual.
Pagés Larraya, en el prólogo del libro El Juguete Rabioso
(1958) de Roberto Arlt, define a Boedo y Florida así:
Boedo, en el corazón de Almagro, cerca de la poética Flores, nutre una pléyade disconforme y avanzada de izquierdistas y soñadores iconoclastas. Florida, elegante y culta, es más extranjerizante, más desarraigada y cosmopolita Boedo mira hacia a la entrada del país, Florida mira hacia el puerto. Boedo hablaba en lunfardo o casi lunfardo, Florida intentó crear una nueva expresión argentina para las páginas literarias. Boedo introdujo la calle en la novela y el cuento; Florida quiso llevar la literatura hacia la calle: Boedo y Florida suponen, pues, dos maneras extremas y a la vez complementarias de ver y sentir la ciudad. (LARRAYA apud ARLT, 1979:18)
Y es a través de esas dos maneras tan disímiles de ver y
sentir la ciudad, que será construido el Buenos Aires literario
en los textos de los años veinte y treinta. Jorge Luis Borges,
el nombre más representativo de Florida, escritor que va a divulgar
el ultraísmo en Argentina al regresar de Europa en 1921, al principio
de su escritura construirá su Buenos Aires literario a través
de la confluencia de dos perspectivas "la que interroga por una ciudad
que ya no existe (y que no ha existido necesariamente como se la recuerda)
y la que imagina Buenos Aires según el ideologema básico
de las orillas" (SARLO, 1988:46). Su Buenos Aires literario estará
en el espacio entre el Buenos Aires inmigratorio, aquello inacabado, en
creciente construcción y la pampa. Ya el Buenos Aires literario
de Roberto Arlt, nombre importante de Boedo, escritor de origen inmigratorio
(Arlt nació en el barrio de Flores, Buenos Aires, su padre Karl
Arlt era austriaco y su madre Ekatherine Iobstraibitzer triestina), va
a ser la ciudad "devoradora", violenta, rellenada de malestar
en virtud de la modernidad, una ciudad en ebullición. En esa urbe,
muy distante del tan soñado ideal parisiense de ciudad, será
posible encontrar todos los olores, agobios y conflictos del Buenos Aires
de los años veinte y treinta, aquél tencionado por lo nuevo.
Pero no todo escritor que no ostente los orígenes tradicionales
de Argentina, va a tratar al Buenos Aires de los veinte y treinta a través
de una perspectiva populista. Juan Carlos Onetti, uruguayo que vivió
en Buenos Aires, en sus tres primeros cuentos: Avenida de Mayo-Diagonal
Norte- Avenida de Mayo, El obstáculo y El posible
Baldi, va a construir su Buenos Aires literario a través de
una nueva mirada: ni orillas, ni caos, su ciudad está casi finalizada.
Cosmopolita, con sus avenidas, sus letreros iluminados, su gente en constante
movimiento, podría decirse que el Buenos Aires de Onetti es casi
una París.
Juan Carlos Onetti admiró la literatura de Roberto Arlt pero también
mantuvo contacto con el grupo de Florida. Según Liliana Reales
de Ruas en Diagonales
...el contacto de Onetti con el grupo ultraísta de los puertos puede ser prefigurado como una 'diagonal' en más de un sentido. Si los ultraístas de las orillas entendían el espacio, el topo urbano, y el espacio ficcional como el cruzamiento de todas las tendencias, Onetti traza sus propias diagonales: Montevideo-Buenos Aires, Boedo-Florida. (p. 120)
II. La narrativa urbana en Buenos Aires
La ciudad de Buenos Aires continuamente ha sido tema y ambiente de los
textos literarios en el Río de la Plata. En el año 1880,
Eugenio Cambaceres ya utilizaba como espacio de su escritura la ciudad
de Buenos Aires, sin embargo, la urbe aparecerá de manera muy sutil
debido aún al sensible reclamo del campo. En 1884 Lucio V. López
publica el texto La gran aldea, considerado por la crítica
"la primera novela realmente dedicada a la descripción de
la vida capitalina" (RENAUD, 2000: 691). Por vuelta de 1889 es publicada
la novela Irresponsable de Manuel Podestá, que va a abordar
el Buenos Aires resultante del proceso inmigratorio y en 1890, José
Miró va a publicar la novela La Bolsa, que va a describir
la vida bonaerense de los ochenta. Pero es efectivamente con la narrativa
de Roberto Arlt, que la ciudad de Buenos Aires va a ocupar espacio privilegiado
en el texto, Arlt pone a la urbe como principal protagonista de su ficción.
Al contrario de los realistas y naturalistas de fines del siglo XIX, donde
la ciudad "servía en la novela de telón de fondo para
la acción y los movimientos de los personajes" (GUZMÁN
apud ARLT 1979: 48), la urbe arltiana no será solamente el espacio
de la historia, ella influenciará directamente en la interioridad
de los personajes, tornándolos esencialmente urbanos, parte de
la urbe. En la trama de Arlt
la imagen del mundo híbrido en que le toca vivir, el típico protagonista urbano, fundamentalmente dividido, contradictorio, tortuoso, confirma su condición de ser fantástico, irracional e inestable, dominado por sus impulsos, sus instintos y sus fobias" (RENAUD apud ARLT 2000: 704).
El Buenos Aires arltiano jamás pasará indiferente, al mismo
tiempo en que se puede odiarlo se puede, inexplicablemente, dejarse seducir
por él.
Si fue Roberto Arlt quién "inauguró" el Buenos
Aires "canalla" con la novela El Juguete Rabioso en 1926,
en la literatura del Río de la Plata, fue Juan Carlos Onetti con
el cuento Avenida de Mayo-Diagonal Norte-Avenida de Mayo de 1933,
quién trazó un paralelismo entre el Buenos Aires literario,
la urbe latinoamericana, con otras urbes del mundo en el mismo período.
En este cuento, el protagonista Victor Suaid, mientras camina solo en
el tráfico de la ciudad, contempla el paisaje urbano y desde el
corazón de Buenos Aires reflexiona:
En la Puerta del Sol, en Regent Street, en el Boulevard Montmartre, en Broadway, en Unter den Liden, en todos los sitios más concurridos de todas las ciudades, las multitudes se apretaban, iguales a las de ayer y las de mañana" (ONETTI, 1994: 32)
Suaid cruza el paisaje urbano compenetrado en su flujo de conciencia,
la ficción del personaje también remite a la ficción
literaria y cinematográfica, nombres como Jack London, Clark
Gable y la Crawford aparecen en el texto. La narrativa pasa
de la avenida a la imaginación del protagonista y en ese viaje
mental fragmentado, el narrador transita entre los acontecimientos en
las calles porteñas y la contemplación de otras urbes del
mundo, en una mezcla de lenguaje literario con lenguaje cinematográfico.
No obstante, Juan Carlos Onetti no sea un escritor esencialmente urbano,
ya que trata específicamente de la urbe solamente en sus tres primeros
cuentos, Avenida de Mayo-Diagonal Norte - Avenida de Mayo, El
posible Baldi y El obstáculo, el escritor uruguayo va
a ser responsable por la construcción de otro Buenos Aires literario:
el del tránsito, de los letreros, de la publicidad, de las noticias.
Onetti en los años treinta, construye un Buenos Aires más
cosmopolita que nunca, tan autentico cuanto su propia escritura, lejos
del utópico populismo y del ideal meramente estético, con
"su lenguaje lírico, nunca decorativo o meramente sonoro sino
revelador de la esencia de los personajes por medio de imágenes
y metáforas que objetivan una realidad subjetiva, inaprensible
racionalmente" (VERANI, 1981: 272). En los primeros cuentos onettianos,
la búsqueda de la autenticidad va acompañada de una retracción ante todo artificio, un instintivo rechazo de la escritura cuidada, poética [...] Onetti rompe, voluntariamente, las posibles convenciones del relato..." (RAMA apud ONETTI 1965:74)
La escritura de Roberto Arlt también se propone a romper con la
estética vigente. Arlt inaugura a su manera una nueva estética,
el texto se desarrolla en la misma medida que se desarrolla la ciudad,
su prosa crece con la urbe. Definido por Flora Guzmán como un "francotirador",
Arlt parece no seguir ninguna corriente literaria especifica, "nada
tienen en común los textos de Arlt con la tradicional relación
entre el arte y el gusto: o mejor dicho, con el concepto de buen gusto
[...] lo que hoy llamamos de kitsch." (GUZMÁN apud
ARLT 1997: 69). Lo kitsch ocupa fuerte espacio en la escritura
arltiana y, según Guzmán, ese lenguaje modelado por los
folletines y los nuevos géneros que surgen en la década
de los 30, en los textos de Arlt, puede volverse, como una mezcla química,
un tono seco y medular.
Estarán presentes en la narrativa arltiana el ritmo del cine: técnicas
cinematográficas que van cambiando el modo de contar, por ejemplo
la presencia del comentador; la mezcla de folletín, novela policíaca
y tratado filosófico-metafísico; la presencia de elementos
populares, extranjerismos y un léxico vulgar en el "lenguaje
literario".
No me sería posible enumerar todas las características de
la narrativa urbana, pero el texto urbano en general, disfruta de rasgos
que le son muy propios: el quiebre de la cronología narrativa,
los hechos no siempre siguen un orden temporal, son narrados con autonomía,
según los efectos que se desee producir en el texto; el aparecimiento
de una nueva temática y un nuevo vocabulario con un léxico
lunfardo y vulgar; la ambigüedad que crea un mundo autónomo
a partir de la palabra; la incorporación de la parodia, del lirismo
y de lo fantástico; el lenguaje metafórico; la exageración
en las descripciones, hay veces que los estados de conciencia de los personajes
son descritos minuciosamente; el uso de la intertextualidad que por veces
hace al lector reflexionar sobre la propia literatura; la necesidad de
transcendencia de los personajes; la presencia constante de la angustia,
del juego y de la farsa, la búsqueda metafísica, el intento
de fuga, la soledad, el miedo, resultado del avance de la modernización
sobre la ciudad tradicional.
III. El Buenos Aires Literario de Roberto Arlt
Roberto Arlt es un escritor resueltamente urbano, su escritura opta por
desvendar la esencia de un Buenos Aires casi apocalíptico. La ciudad
como caos, inmoral, maléfica, alienada, infernal, cromática,
geométrica, espacio de perdición y laberinto tecnológico,
se desprenderá sarcásticamente de la prosa arltiana. Pero
la urbe percibida de esa manera, requerirá la producción
de una escritura que comprenda ese espacio tan convulsionado, y eso Roberto
Arlt logra hacerlo. Utilizando desde lo grotesco al paisaje futurista,
sin disponer de los conocimientos notorios (lenguas extranjeras, cultura
tradicional, literatura en versiones originales) Arlt utiliza en la creación
de sus textos el conocimiento adquirido en las calles, la literatura en
ediciones baratas y mal traducidas, los centros de ocultismo, el lenguaje
vulgar, entre otros. Según Beatriz Sarlo, Arlt transita por "los
laberintos underground donde circula de todo: teosofía,
psiquiatría, espiritismo, hipnotismo, ensoñaciones escapistas"
(2003: 56). Con el intento de representar el "alma" de una urbe
grotesca, Roberto Arlt recurrió a elementos grotescos y eso le
costó toda la crítica negativa a su escritura. "Quizás
como a ningún otro escritor del período, la historia puso
límites y condiciones de posibilidad a la literatura de Roberto
Arlt" (SARLO, 2003: 50).
Además de su producción novelística, Arlt escribió
una serie de cuentos, entre los cuales se encuentra El Jorobadito,
una selección de nueve cuentos publicados en 1933. La temática
abordada por Arlt en estos cuentos es la misma de sus novelas: la angustia,
la humillación, la hipocresía de la sociedad burguesa, la
búsqueda metafísica, la marginalidad, la farsa, el poder
relacionado al dinero, el juego, la transgresión y degradación
del individuo, la mujer como símbolo de perversión, el hombre
perdido en la gran ciudad y en los laberintos de su conciencia, entre
otros. En la narrativa arltiana, toda esa temática estará
relacionada de alguna manera a la ciudad de Buenos Aires, la urbe será
el agente determinante que intentará justificar ciertos tipos de
conductas individual y colectiva.
En la ciudad arltiana, elementos simbólicos como los colores y
las formas geométricas, aparecerán con una frecuencia casi
obsesiva. Arlt tiene una aguzada percepción de la arquitectura
urbana, que expresará no solo la "modernidad", como el
martirio del hombre "moderno" en ese engranaje de diversas formas
y matices. Los cilindros, los cubos, las pirámides, los cuadrados,
las torres, los paralelogramos, los ángulos agudos, despuntarán
del paisaje urbano e invadirán la existencia del hombre con gran
agresividad. Lo interesante es que esa geometría al invadir la
existencia del hombre, en cuanto personaje, también se expresará
en su cuerpo, aparecerán los rostros romboidales, la carne cúbica,
las piernas finas y arqueadas, los brazos largos perpendiculares, las
narices torcidas, entre otras características.
Juntamente con la proliferación de esa geometría de hierro,
acero y cemento, aparecerá la violencia de los colores, como el
azul de metileno, el amarillo mostaza, el cobre, el rojo, el verde y el
negro. Esa riqueza cromática en los textos de Arlt, además
de colorir el paisaje, representará la atmósfera de la urbe
y los sentimientos de los personajes, como la angustia, el odio, la desesperación,
entre otros.
En ese laberinto arquitectónico, transitarán los angustiados
personajes arltianos, desproveídos del frescor vegetal, de los
jardines de Palermo, del Buenos Aires desecho por la furia modernizante
de lo nuevo. La naturaleza aparecerá muy poco en los textos del
autor argentino. Representada solamente por algunos árboles perdidos
en plazas o jardines entre murallas, los personajes la percibirán
como pequeños privilegios de la burguesía o como recuerdos
de algo bueno e inalcanzable, pensamiento común tratándose
de un ambiente en que predominan la inseguridad y el individualismo, sentimientos
típicos de la urbe y totalmente contrarios al ideal bucólico.
3. 1. El jorobadito: valores de una burguesía decadente
La trama de El jorobadito se apoya en la idea del noviazgo del
narrador-personaje con Elsa, una joven de la pequeña burguesía
bonaerense. Toda la trama se desarrolla apoyada en el juego entre el novio
y la futura suegra, que tiene como su pieza principal la novia, joven,
virgen y hermosa. El protagonista se debate entre la atracción
por la novia y su odio por la suegra, la "señora X",
que utiliza a la hija como medio de alcanzar el deseo de ambas: el matrimonio.
El narrador-personaje se inquieta entre el deseo sexual que siente por
la novia y la desesperación por la hipocresía del matrimonio.
En ese juego patético, descubre que la belleza de Elsa es pasajera
y no paga el precio del matrimonio, fijando entonces su atención
en el odio que siente por la suegra, que se convierte en el elemento más
importante de la trama.
Sabía que en la casa, lo poco bueno que persistía en mí iba a naufragar si yo aceptaba la situación que traía aparejado el compromiso. Ellas, la madre y la hija, me atarían a sus preocupaciones mezquinas, a su vida sórdida, sin ideales, una existencia gris, la verdadera noria de nuestro lenguaje popular, en el que la personalidad a medida que pasan los días se va desintegrando bajo el peso de las obligaciones económicas, que tienen la virtud de convertirlo a un hombre en uno de esos autómatas con cuello postizo, a quienes la mujer y la suegra retan a cada instante porque no trajo más dinero o no llegó a la hora establecida. (ARLT, 1973: 19)
En El Jorobadito, el amor y el matrimonio parecen no caminar en
la misma dirección.
Tres términos integran la estructura esencial del noviazgo: la relación entre el novio y la novia se desarrolla bajo la mirada de la futura suegra. Esta, delegada por la sociedad, controla el cumplimiento de su sentido antesala mentirosa y dorada desde la cual se accede a la vida pequeño burguesa" (GUERRERO, 1986: 51).
El cuento es narrado en primera persona por el narrador-personaje, el
novio, que emplea el discurso directo. La narración se apoya en
la memoria del narrador, a través de los recuerdos en un calabozo
en el que se encuentra encerrado, por motivo del homicidio de Rigoletto,
el jorobado, peón principal en el juego protagonista-suegra-novia.
El relato se limita exclusivamente a las percepciones y sentimientos del
narrador-protagonista y es interesante observar que desde las primeras
líneas del texto el lector sabe del desenlace de la historia, el
narrador anticipa el fin y vuelve en el tiempo para recordar los acontecimientos
que culminaron en el homicidio del jorobadito.
La acción de la historia es de corta duración, se limita
al período en que se establece la relación entre los dos
protagonistas: el novio y Rigoletto, y termina con la muerte de Rigoletto,
el jorobadito. El tiempo del discurso avanza circularmente, y hay algunos
saltos temporales en el orden de sucesión de los acontecimientos,
así como en el discurso del narrador que empieza con el desenlace
de la historia, la muerte de Rigoletto, y poco a poco va narrando los
acontecimientos que se sucedieron hasta volver otra vez al desenlace.
En este cuento, Roberto Arlt trata específicamente de una clase
social, la pequeño- burguesa, que intenta mantener los "viejos"
valores en una "nueva" sociedad, en un ambiente en que estos
valores ya no son más reconocidos. El ideal de matrimonio, de la
familia perfecta en el barrio perfecto, no es más posible en una
ciudad en que las apariencias ya no se sostienen.
Arlt detesta los valores que la pequeña burguesía exalta como propios y que no son más que la versión degradada, opaca, de los modelos de la oligarquía; restos que alimentan a esa clase en ascenso, ávida de algún brillo y prestigio social" (GUZMÁN apud ARLT 1997: 36).
Así, el autor bonaerense en su narrativa va a intentar destruir
los módicos valores burgueses como el matrimonio y el noviazgo,
la "seguridad" de los empleos burocráticos, la ascensión
social por el trabajo y matrimonio, la rutina, el ideal de la mujer pura
y romántica, la fidelidad, la virginidad y el hogar feliz.
La mutilación y deformación del cuerpo físico estarán
presentes en El Jorobadito, como en otros textos de Arlt. Hay un
considerable número de personajes deformes en la prosa arltiana:
el Jorobadito, la Cieguita, la Bizca, la Coja, entre muchos otros. Estas
deformidades pueden estar relacionadas al poder castrador de la ciudad
y de la propia sociedad "moderna", que limita el individuo a
través de sus barreras arquitectónicas y lo condiciona a
moverse dentro de sistemas degradados, como oficinas, servicio militar,
casamiento, religión, entre otros. El cuerpo, el alma y la propia
existencia del individuo están mutilados, en los textos de Arlt
camina una legión de personajes grotescos, enfermos del cuerpo
y del juicio.
3.2. Ester Primavera: Buenos Aires decadente aunque lejos.
Al contrario de la mayoría de los cuentos y novelas de Roberto
Arlt, donde la ciudad devoradora es casi la protagonista de la historia,
en Ester Primavera es solamente el espacio donde habitan los recuerdos
del narrador-protagonista, pero aunque en los recuerdos, Buenos Aires
sigue siendo una ciudad de angustia, decadencia y humillación,
como prueba el discurso del narrador: "El tango orillea la tierra
de la angustia, donde las mujeres calzan zapatos violetas y los hombres
tienen la cara hecha un mapa de chirlos y navajazos" (ARLT, 1973:
62).
El protagonista narra desde el sanatorio de tuberculosos, donde se encuentra
internado, "mientras espera la muerte, el personaje mantiene como
su justificativa la imagen idealizada de Ester Primavera. Logró
este resultado gracias a un acto que, según cree, destruyó
moralmente a la muchacha" (GUERRERO, 1986: 168). El relato se limita
exclusivamente a las percepciones y sentimientos del narrador-protagonista.
Los hechos que supuestamente culminaron con la "destrucción
moral" de Ester Primavera, ocurrieron en Buenos Aires, fue en la
ciudad que el protagonista "... arrancó de cuajo en ella toda
esperanza de la bondad terrestre..." y en el texto se percibe que
el Sanatorio Santa Mónica está lejos de la ciudad cuando
el narrador personaje afirma: "Allá, a ochocientos kilómetros
está Buenos Aires" (ARLT, 1973: 70).
Aun lejos, Buenos Aires invita a la caída, en el sanatorio el protagonista
reflexiona sobre la posibilidad de matarse, lo que puede representar un
intento de fuga, característica del texto urbano, pero lo curioso
es que solo siente ganas de matarse en Buenos Aires, en la ciudad, no
en el sanatorio donde se encuentra. "Y Buenos Aires está tan
lejos... tan lejos... Dan ganas de matarse, pero de ir matarse allá,
a Buenos Aires... en el umbral de su puerta" (ARLT, 1973: 58).
El narrador protagonista en Ester Primavera, también utiliza
la mentira y la farsa, por mera crueldad, simplemente para hacer sufrir
a la mujer. Así como Erdosain en Los siete locos, él
siente placer con el juego patético, con las mentiras que llevan
a las personas a la caída. Eso es típico de los personajes
de Arlt, usar la farsa como medio de humillar o hacer sufrir al otro.
No podrá tener nunca más una ilusión, tan groseramente le he retorcido el alma. Y esa infamia dilata en mi carne una tristeza deliciosa. Ahora sé que podré morir. Nunca creí que el remordimiento adquiriera profundidades tan sabrosas. Y que un pecado se convirtiera en una almohada espantosamente muelle, donde para siempre reposaremos con la angustia que fermentamos. (ARLT, 1973: 54)
Frecuentemente en los textos de Arlt la farsa estará relacionada
a la ejecución de "alguna idea" premeditada por el protagonista
u otro personaje secundario. En El Jorobadito, el novio tiene "la
idea" de pedirle una prueba de amor a Elsa y con eso destruye el
noviazgo. En Ester Primavera le ocurre al protagonista "la
idea" de decir a Ester que era casado, lo que resulta en el rompimiento
con la muchacha, además de Erdosain, en Los Lanzallamas
y Los Siete Locos, tener muchas y maléficas "ideas".
Normalmente los personajes de Arlt no solo tienen esas ideas, como las
ponen en práctica y, generalmente, el objetivo es burlarse del
otro o de la propia situación en que se encuentran. Las "ideas",
en su mayoría, culminarán en la farsa. En El Jorobadito,
el novio crea la farsa para destruir las pretensiones de la suegra, que
ya hacen parte de una farsa, una vez que la "señora X",
sostiene apariencias con la única finalidad de desposar a la hija.
En Ester Primavera, el protagonista crea la farsa para destruir
moralmente a la muchacha, solo después de eso se percibe algún
comedimiento por parte de Ester, asimismo por su imagen idealizada. Es
la farsa de la farsa, con eso el personaje convierte en farsante un mundo
que solamente aparenta ser serio.
3.3. La luna roja - Un Buenos Aires casi apocalíptico
La luna roja es quizá el cuento de Roberto Arlt que mejor represente
al escenario futurista de la ciudad "moderna". En ese espacio
urbano se puede encontrar las altas cruces metálicas, cables de
alta tensión, fachadas fosforescentes, muros de acero y cemento,
gases lacrimógenos, letreros luminosos, escaleras de mármol,
pirámides de cemento, todo eso esculpido junto a la pobreza inmigratoria.
En ese paisaje casi futurista circulará una multitud de personajes
angustiados. El narrador empieza describiendo minuciosamente a la urbe
"moderna" y sus habitantes con evidente ironía hasta
detenerse en el que nombró de un "suceso extraño",
el aparecimiento casi apocalíptico de una luna roja que causó
profunda agitación en los hombres, animales y transformó
a la ciudad.
La sensación de amenaza continua es mantenida hasta el final de
la narrativa, cuando se hace alusión a la guerra. El satélite
rojo aparece sobre la ciudad coloreándola con su color. "Es
evidente la connotación del rojo como sangre por derramar: la luna,
los callejones, rascacielos, la ciudad y por fin toda la atmósfera
adoptan matices de rojos, bermejo y escarlata" ( GNUTZMANN, 1984:
110)
Según Rita Gnutzmann, en Roberto Arlt o El Arte del Calidoscopio,
en ese cuento del autor bonaerense:
Vuelven a repetirse imágenes de sangre y de matadero: la atmósfera parece una neblina de sangre igual que la luna se asemeja a uno ojo de sangre que despide una sangrienta y pastosa emanación de matadero. El fantasma de un dios de gula carnicera surge de este paraje. El cuadro se completa con el negro de la amenaza y, en último lugar, de la muerte: el cielo de brea, las sombras de guillotinas, monstruosas, rayas negras y la aparición de un inmenso cañón negro en el momento culminante en que comienza a escupir fuego. (GNUTZMANN, 1984:110)
Como un profeta, el narrador anuncia el castigo a los habitantes de la
ciudad como si fuesen culpados por la furia modernizante de lo "nuevo",
que desfiguró a la ciudad tradicional. Los colores, las luces,
los elementos como acero, vidrio, cemento, entre otros, aparecen exhaustivamente
en el texto, la arquitectura de la ciudad es evidenciada así como
su crecimiento desordenado, con la intención de exaltar al caos.
El aparecimiento de la luna roja como castigo y solución del "problema"
de la modernidad y de los excluidos por ella no causa extrañamiento
pues, es común a los personajes de Arlt tener ideas extremistas
para eliminar a todo aquello que no se puede controlar.
IV. El Buenos Aires Literario de Juan Carlos Onetti
Juan Carlos Onetti no es un escritor que trata específicamente
de la urbe, sin embargo, sus tres primeros cuentos son fundamentalmente
urbanos y marcan el inicio de un ciclo de ficciones en el Río de
la Plata que tienen como eje principal la ciudad. Precedentemente a la
ficcional Santa María, el escritor uruguayo en sus primeros textos
tiene como referencia "ciudades reales" como Buenos Aires y
Montevideo, esta última referente a la novela El pozo de
1939, "pieza fundamental de la literatura - y la estética
- que comienza a abrirse paso, primero lenta y dificultosamente entre
jóvenes escritores, y luego se impondrá de modo rotundo,
hasta excluyente" (RAMA apud ONETTI 1965: 60).
El primero de enero de 1933 es publicado el cuento Avenida de Mayo-Diagonal
Norte - Avenida de Mayo, en el diario argentino La Prensa,
el 6 de octubre de 1935 es publicado su segundo cuento, El obstáculo,
y el 20 de septiembre de 1936 se publica su tercer cuento, El posible
Baldi, los dos en La Nación de Buenos Aires.
Avenida de Mayo-Diagonal Norte - Avenida de Mayo
...recorta con precisión la emergencia de la escritura de Onetti tanto de la transformación de los materiales puestos en juego como de la producción de la diferencia en tanto resultado de la combinación de lo ya leído con la innovación que lo trastorna. Inmerso en la vorágine del cambio que define la gran ciudad moderna, Onetti sin los vínculos marcados de una tradición, parece comenzar su escritura con la voluntad de reemplazar un canon por otro que aún está por crearse (FERRO, 2003: 43)
Evidentemente que estos tres cuentos carecen de la complejidad estructural
con relación a los textos posteriores de Onetti, sin embargo se
puede encontrar en ellos rasgos fundamentales de la escritura onettiana.
4. 1. El posible Baldi: la ciudad como estímulo para la imaginación
En El posible Baldi las acciones de los personajes van a ocurrir en medio
al tráfico de Buenos Aires, o sea, la ciudad servirá como
condición de posibilidad para la trama. Baldi es un caminante solitario
que recorre las calles céntricas de la ciudad y el paisaje urbano
sirve de estímulo para su imaginación. En el intento de
olvidar su "lenta vida idiota", Baldi inventa historias horribles
ante la atención de una mujer que lo aborda en la calle, la extranjera
que define como "histérica y literata". Fascinado por
sus propias historias, acaba construyendo una nueva personalidad, un "posible
Baldi" y al compararlo consigo mismo acaba por descubrir la hipocresía
y mediocridad de su vida.
Comparaba al mentido Baldi con él mismo, con este hombre tranquilo e inofensivo que contaba historia a las Bovary de la plaza Congreso. (...) Porque no se había animado a aceptar que la vida es otra cosa, que la vida es lo que no puede hacerse en compañía de mujeres fieles, ni hombres sensatos. Porque había cerrado los ojos y estaba entregado, como todos. Empleados, señores, jefes de las oficinas. (ONETTI, 1994: 53-54)
El protagonista transita por una Buenos Aires cosmopolita rumbo a Palermo,
cuando aparece en su camino la extranjera con sus cuestionamientos. La
mujer, una intrusa que irá interrogar a Baldi desviándolo
de su trayecto, también provocará la desestabilidad en el
protagonista. Así como la intrusa de Baldi, también va a
ser la escritura onettiana en los años treinta. Los textos de Onetti
también se van a interrogar a través de una nueva manera
de escribir y pensar la literatura y quizá promover una cierta
inestabilidad en un padrón estético literario que se denominaba
ideal. Utilizando recursos narrativos como la ambigüedad, la metáfora,
la farsa, el cruce de lenguajes, tiempo y espacio, la intertextualidad,
la fragmentación del texto, Onetti va a instaurar rasgos importantes
de la "modernidad" en la literatura del Río de la Plata,
aunque reconocidos tardíamente.
En El posible Baldi, la ciudad también aparecerá
como intento de fuga. Baldi recurre al paisaje urbano para huir de la
atención de la mujer alemana y de si mismo. Hundido en el paisaje
urbano, no necesita enfrentar a la mujer ni tampoco tiene que enfrentarse.
"Se detuvieron en la esquina. Baldi buscaba la frase de adiós
en los letreros, los focos y el cielo con luna nueva." (ONETTI, 1994:
50)
La farsa es un recurso presente, de fundamental importancia en ese cuento
y uno de los rasgos primordiales de la escritura onettiana. En su tercer
cuento, Onetti inaugura ese recurso que se tornará esencial en
su arte novelístico. Baldi crea la farsa no solo para librarse
de la presencia de la extranjera, pero también, por la insatisfacción
frente a su vida patética: "comparaba al mentido Baldi con
él mismo... con el Baldi que tenía una novia, un estudio
de abogado, la sonrisa respetuosa del portero [
] Una lenta vida
idiota, como todo el mundo" (ONETTI 1994: 53).
A través de la imaginación, Baldi va a cazar negros en el
Transvaal sudafricano, participa de la Legión Extranjera, explota
a la prostitución y al contrabando de cocaína. Según
comentario del narrador "le tomó gusto al juego", juego
que lo hace creer en la existencia de un nuevo Baldi y desde el texto,
cualquier Baldi es un Baldi posible. El protagonista crea una ilusión
y empieza a hacer parte de ella, se inventa una nueva personalidad y se
identifica con ella con el intento de dar sentido a su "lenta vida
idiota". El personaje se recrea dentro de la ficción, proporcionando
la ficción dentro de la ficción. Onetti utiliza este recurso
también en otro cuento urbano, en Avenida de Mayo-Diagonal Norte
- Avenida de Mayo. Victor Suiad, el protagonista va a recrear textos
históricos, hacer referencias a otros textos literarios, al cine
y a la publicidad.
En los cuentos Avenida de Mayo Diagonal Norte - Avenida de Mayo
y El posible Baldi "la ciudad es leída, la narración
instala a los personajes inmersos en el movimiento y la urgencia de las
cales, los espacios multiplican las apelaciones, la escena de lectura
es la escena del tránsito..." (FERRO, 2003: 28).
En "la isla de cemento" en que transita el protagonista, recurrir
a la farsa es esencial para sobrevivir en una urbe que ya no se reconoce.
Lejos del Buenos Aires de los barrios tradicionales, la urbe ahora es
un territorio de extrañamiento, el personaje al mismo tiempo en
que intenta encontrarse en el paisaje urbano, se pierde, siendo su "mundo
imaginario" un lugar seguro para moverse. Según Hugo Verani
"todos los personajes de Onetti viven participando de esas mentiras,
del juego; todos son actores de un drama que no es real, sólo fingen
hacer algo, pero lo que hacen no tiene importancia, son actos vacíos,
parte de la farsa eterna... (1981: 272).
4.2. Avenida de Mayo Diagonal Norte - Avenida de Mayo: intertextualidad,
cruce de lenguajes y fragmentarismo tiempo-espacial
Avenida de Mayo Diagonal Norte - Avenida de Mayo es considerado
por la crítica el primer ejemplo de innovación y contemporaneidad
en la ficción hispanoamericana. De los tres primeros cuentos de
Juan Carlos Onetti, ese es sin duda el más complejo, todo el cuento
se sostiene en el proceso mental del protagonista, Victor Suiad, un hombre
que camina solo en el corazón de la gran ciudad de Buenos Aires.
Pero el escritor uruguayo no se propone a evaluar la psicología
del personaje o sus motivaciones. Onetti recurre al flujo de conciencia
del protagonista, sus pensamientos, sus reminiscencias y sus deseos, para
construir un texto que obligará al lector a reconstruirlo a lo
largo de la narrativa.
Suaid camina por un Buenos Aires cosmopolita, alternando los acontecimientos
de la calle con los desplazamientos de su conciencia, uniendo a veces
a los dos, produciendo así la fragmentación del texto y
la dificultad de racionalización del mismo. Compenetrado en sus
aventuras imaginadas, Suaid mezcla el mundo exterior a su mundo ficcional,
tornando el texto ambiguo, dificultando las interpretaciones. El lector
es invitado a montar y desmontar el texto: mientras Suiad sale en su búsqueda
divina en el cielo monótono, el lector sale en una búsqueda
igualmente etérea de un texto innovador.
En su primer cuento "Onetti rechaza toda perspectiva unificadora,
construida a partir de un punto de vista fijo y central, opta por una
escritura agregativa hecha de pedazos yuxtapuestos y carentes de una dirección
privilegiada" (FERRO, 2003: 42).
La narración va de los acontecimientos en la calle a la imaginación
del protagonista, ocasionando la fragmentación de la escritura:
Cuando Brughtton se agachó, cubriendo con su cuerpo enorme la fogata, y él, Victor Suiad, se irguió con el Coronel listo para disparar, una mujer hizo brillar sus ojos y un crucifijo entre la piel de su abrigo, tan cerca suyo que sus codos intimaron" (ONETTI, 1994: 28)
y como otros cuentos de Onetti Avenida Mayo... carece de una resolución
final, Suaid se desvanece en la escena que permanece sin solución.
Según Hugo Verani en Onetti: el ritual de la impostura en
estas aventuras imaginadas por el protagonista
existe una graduación, una consciente elaboración artística por parte de Onetti; el paso de una a otra obliga a Victor Suaid a compenetrarse cada vez más con ellas y a hacer más activa su participación, como si inconscientemente se adhiriera a la ilusión que porta esa realidad imaginada" (1981: 270).
Esas fragmentaciones en el texto, además de obligar al lector a
montar y remontar un curioso rompecabezas, provocan una cierta resistencia
a las interpretaciones, una vez que determinar un único significado
es peligroso, en un texto que ofrece margen a varios significados y que
en la mayoría de las veces son antagónicos. No es que sea
imposible interpretar un significante, el problema es que en la escritura
onettiana, un significante puede adquirir varios significados y reducir
la interpretación solamente a uno de ellos, puede resultar en pérdidas
o equívocos, pérdidas porque priva al lector de la riqueza
de un texto de múltiplas interpretaciones y lecturas, y equívocos,
porque con seguridad habrá en el texto elementos que lo contradicen.
Textos dentro de textos, textos que remiten a otros textos, la intertextualidad
es una de las características más sobresalientes en Avenida
de Mayo Diagonal Norte - Avenida de Mayo. Onetti hace referencia a
textos históricos: "Él, Alejandro Iván, Gran
Duque marchaba entre los soldados, al lado de Nicolás II, limpiando
a cada paso la nieve de las botas con el borde de un úlster de
pieles" (ONETTI, 1994: 29); a las novelas de Jack London:
"Luego: Alaska - Jack London, las pieles espesas escamoteaban
la anatomía de los hombres barbudos; las altas botas los hacían
muñecos incaíbles a pesar del humo azul de los largos revólveres
del capitán de policía montada
" (ONETTI, 1994:
27); al cine y a la publicidad: "De manera que en mitad de la cuadra
no tuvo mayor trabajo para eludir el ambiente cálido que sostenían
en el afiche los hombros potentes de Clark Gable y las caderas
de la Crawford
" (ONETTI, 1994: 27); al periodismo: "Ayer
en Basilea - Se calculan en más de dos mil las víctimas"
(ONETTI, 1994: 29). La intertextualidad en ese cuento, existe con un propósito
mayor que el de condicionar al lector a buscar otros textos. El cruzamiento
de lenguajes distintos, además de proporcionar la modernidad en
el texto, remite al protagonista a otros territorios, diferente del territorio
en que él se mueve. Victor Suaid, sigue su aventura urbana en la
constante "búsqueda divina", utilizando el lenguaje no
solo para huir de su existencia en cuanto personaje en evidente conflicto,
sino también para huir de su propio texto creador.
Roberto Ferro en Onetti / La fundación imaginada: La parodia
del autor en la saga de Santa María sugiere que la aventura
de Victor Suaid nos es lineal sino textual. Según Roberto Ferro
el itinerario de Suaid va de nombre a nombre y cada uno de esos nombres
de lugares
...implica en la cita de la condensación de múltiples relatos convergentes: al iniciar el recorrido por Florida, la asociación del frío lo lleva a mencionar Ushuaia, que se enlaza con Alaska y que evoca las historias de aventuras, lecturas de iniciación literaria propias de la adolescencia, que emergen a partir de la mención de Jack London como una especie de disparador de encadenamientos intertextuales sin clausura (2003: 40)
Percibida de esa manera, la propia ciudad se vuelve un gran texto, que
existirá solamente por medio de las palabras que la recuerdan.
Según Roberto Ferro estos lugares no existen sino por las palabras
que los evocan "la letra los dice en el texto como lugares no concretos,
estereotipos, lugares comunes del imaginario, que se inscriben como condensaciones
de múltiples programas narrativos ya cristalizados" (2003:
40)
4.3. El Obstáculo: La indecisión como obstáculo
Comparado a los otros dos cuentos urbanos de Onetti quizá El
obstáculo sea el menos complejo y el menos conocido. El cuento
narra un momento de la vida de un hombre negro, que se encuentra encarcelado
hace diez años y está indeciso ante la idea de huir o no
de la penitenciaria. El negro, protagonista del cuento, decide que va
a huir a la ciudad de Buenos Aires junto a otros dos personajes Barreiro
y el Flaco pero queda indeciso al visitar Forchela, un amigo moribundo
que está en la enfermería de la institución. La indecisión
del protagonista emerge del miedo del moribundo y de su curiosa fascinación
ante el rito de la muerte. Al contemplar el cuerpo agonizante del amigo
florece en el negro la lúgubre indecisión: irse a la tan
soñada Buenos Aires o quedarse y presenciar al misterioso espectáculo
de la muerte.
(...) otra vez solo con la cara angulosa de la almohada, comprendiendo de golpe que era inútil seguir luchando, que estaba preso en la salita del moribundo, que no se iría aquella noche ni nunca. (...) Él no podía irse; tenía que asistir hasta el final al rito misterioso de la muerte. (ONETTI, 2000: 42)
La indecisión en ese momento se convierte en el principal obstáculo
de la existencia del protagonista, que sin decidirse, no puede elegir
su propia vida. Angustiado como la mayoría de los personajes urbanos
"... y lo peor no eran el cansancio ni el sueño, sino aquella
sorda angustia que se revolvía lenta en su pecho... (ONETTI, 2000:
44) el negro, sin percibir, permanece en el cuarto del enfermo, observando
su agonía hasta que descubre que sus amigos fueron flagrados intentando
huir. Cuando llega el director y le ofrece al protagonista el puesto de
capataz en la usina, que anteriormente ambicionaba, sin saber los motivos
por los cuales no huyó, él disipa el obstáculo de
la indecisión y elige su propia vida: huye a Buenos Aires. Vencido
el obstáculo es vencida también su angustia y Buenos Aires
pasa a ser el territorio de extrañamiento, contemplación
y transgresión.
Corrió en línea recta, ágil y alegre, seguro de que la angustia quedaba allí, enfriándose sobre la negra tierra rotunda. La gran noche incomprensible y secreta venía veloz en su busca y se deslizaba bajo su cuerpo incansable. (...) apresuró el paso e se fue por el camino, en busca de la noche próxima, que le guardaba una espera de diez años en la calle enjoyada de luces, con el reguero de detonaciones del salón de tiro al blanco, las grandes risas de sus mujeres, el marinero rubio y tambaleante. (ONETTI, 2000: 46)
El obstáculo es el más extenso de los tres cuentos
de Onetti. La narrativa se apoya en exhaustivas descripciones que además
de prolongar la acción de la trama, la tornan angustiante. Como
en Ester Primavera de Roberto Arlt, toda la historia ocurre en
un ambiente rural, pero la ciudad de Buenos Aires subsiste en los recuerdos
del protagonista e invita no a la caída, como la urbe de Arlt,
pero sí a la transgresión, a la aventura urbana, al extrañamiento.
El Buenos Aires de los recuerdos del negro protagonista es una ciudad
ambigua, donde conviven dos Buenos Aires: la ciudad de la infancia pobre,
pero de "vida distinta", (marginal en menor grado) y la ciudad
de la vida adulta: de las calles, de los salones, de los diarios, de la
música, (marginal en mayor grado).
Buenos Aires. Pensó en la ciudad y quedó desconcertado, rascando la superficie áspera de la tranquera. Porque detrás del nombre estaba... la infancia, ni triste ni alegre, pero con una fisonomía inconfundible de vida distinta, extraña, que no podía entenderse del todo ahora. Pero también estaba el Buenos Aires que habían hecho los relatos de los muchachos y los empleados, las fotografías de los pesados diarios de los domingos. Las canchas de fútbol, la música, de los salones de tiro al blanco en Leandro Alem (ONETTI, 2000: 39)
En El obstáculo, esa percepción del protagonista
de una ciudad marginal, está más próxima de la percepción
del Buenos Aires literario de los textos de Arlt. En la narrativa arltiana
el paisaje urbano adquiere su identidad de acuerdo con los ojos de quién
la ve y si quién lo mira es un marginal, generalmente la ciudad
va a adquirir las características y los matices de un espacio marginal,
ya si quién la mira es alguien de "vida burguesa", tendrá
otra percepción, menos agresiva, sin los matices, las voces y los
olores vulgares. En la ciudad de Arlt aparecerán las luces, los
colores vibrantes, la gente vulgar y la vida vulgar que dominarán
a sus personajes.
El Buenos Aires de El obstáculo está muy próximo
a esa atmósfera pero, al contrario de los personajes de Arlt, el
personaje onettiano parece no dejarse seducir ni absorber por esa ciudad
marginal, él percibe la existencia de esa urbe grotesca pero, va
a asimilar específicamente sus características visuales
como las luces, el brillo de la noche, el movimiento de las personas,
aspectos ideales a la contemplación que conduce al personaje a
su propio mundo imaginario.
Pensativo, pedaleaba en el alambre y una vibración se corría
rápida en las sombras. No podía juntar las imágenes,
comprender que la ciudad contenía ambas cosas. A veces Buenos Aires
era la gente rodeando el toldo rojo que ponían los sábados
de tarde en San José de Flores; otras una calle flanqueada de carteles
a todo color y luces movedizas, por donde paseaba la gente riendo y charlando
en voz alta. (ONETTI, 2000: 39)
Es en esa urbe indecisa que va a moverse el protagonista de El obstáculo.
Comparando a los protagonistas de los tres cuentos, el negro es el menos
complejo, a partir del momento en que liquida el obstáculo de la
indecisión, recupera la confianza en sí mismo y decide dar
sentido a su vida. Contrastando a Victor Suaid, Baldi y el Negro, el último
es el que literalmente huye a la ciudad de Buenos Aires (aunque idealizada),
los otros dos, personajes en constante conflicto y en circunstancias límites,
huyen en la ciudad, buscan en el paisaje inspiración para (re)crear
un mundo particular, donde proseguirán en su "búsqueda
divina".
V. Consideraciones Finales
Roberto
Arlt y Juan Carlos Onetti construyeron a su Buenos Aires literario en
un mismo período, teniendo como referencia una ciudad "real".
Sin embargo, creo que ninguno de los dos escritores se propuso a representar
de modo realista el Buenos Aires de 1920-1930. De ese Buenos Aires no
literario, tanto Onetti como Arlt apenas hacen referencia a escenarios
urbanos específicos como calles, barrios, plazas o determinados
lugares del Buenos Aires histórico. Me parece interesante la idea
de Jorge B. Rivera en su texto Arlt-Onetti en el corazón de
las ciudades rabiosas, cuando dice que ambos escritores "son
casi ascéticos en la anotación 'realista', y no es por cierto
aleatorio que Onetti haya quebrado el viejo truco de la verosimilitud
referencial con el atajo de Santa María, en sustitución
de las puntuales Buenos Aires y Montevideo" (1994: 797).
Más que crítica social, los personajes arltianos invitan
al lector a transitar por una ciudad literaria, imaginaria. El Buenos
Aires literario construido por Roberto Arlt tiende tanto a la exageración
que adquiere un perfil fantasioso. Prueba de eso es que sus personajes
se proponen a solucionar sus conflictos y los de la sociedad en que viven
(y donde sufren), con ideas absurdas, invenciones frustradas, revoluciones
de locos, filosofía de café, situaciones apocalípticas,
entre otros.
Además de la semejanza en algunos aspectos, por ejemplo Baldi,
el narrador de Ester Primavera, Victor Suaid, el Negro o el Novio
de El jorobadito, podrían tranquilamente habitar los dos
Buenos Aires literarios, sin necesariamente tener la misma conducta, las
ciudades construidas por Arlt y Onetti se diferencian en muchas características.
La ciudad de Onetti es un paisaje acabado, moderno, con sus luces y letreros,
sus avenidas organizadas, su movimiento de ciudad cosmopolita, "es
la ciudad-escenario del extrañamiento, de la angustia y desarraigo
que irán a acompañar a los personajes onettianos a lo largo
de toda su obra, aunque el espacio se disloque algunos grados meridianos
de Buenos Aires-Montevideo" (RUAS, p. 100) ya la ciudad de Roberto
Arlt es un paisaje inacabado, caótico, en creciente construcción.
Los personajes de Arlt transitarán por los suburbios, las periferias,
van a convivir con un ambiente encanallado, degradado, sin perspectivas.
La ciudad arltiana, la mayoría de las veces, no será un
refugio agradable, donde el personaje pueda huir de sus conflictos interiores
a través de la contemplación del paisaje. Lo que se ve en
esa urbe en transformación no invita al deleite, los colores, los
olores y las formas que construyen esa ciudad empujaran al personaje a
la marginalidad.
En algunos breves momentos de la narrativa de Roberto Arlt aparecerán
espacios que no sean el suburbio pero, esos lugares nunca se agregarán
al suburbio. En los textos de Arlt existirán "dos urbes",
la de los suburbios, espacio predominante en la narrativa y la de la pequeña
burguesía, espacio "secundario", caracterizado por los
jardines de Palermo o las calles centrales. Los personajes perciben la
existencia de esos dos espacios, sin embargo el primero se sobrepone ferozmente
sobre el segundo. El espacio burgués es tan limitado que es casi
imperceptible, quizá porque la multitud de individuos que sobreviven
en la "urbe rabiosa" sepan que es prácticamente imposible
tener acceso a la "otra urbe", a no ser por medio de la imaginación.
"Esta ciudad, la única a la que tiene acceso, parece disminuida
frente a la otra donde de desenvuelve la vida de quienes imagina con derecho
a existir porque están fuera de su ambiente encanallado" (GUERRERO,
1986: 154).
Lo esencial de esa ciudad secundaria es que ella seguramente puede proporcionar
la imaginación. En esa urbe tan atractiva por sus luces y sus olores,
los personajes de Arlt, así como los de Onetti, van a recurrir
a lo imaginario e intentar disminuir las frustraciones delante de todo
lo que la otra ciudad les niega.
Los personajes de Juan Carlos Onetti transitarán por el centro
de Buenos Aires, el suburbio es un ambiente distante. La urbe onettiana
es moderna, atractiva, escenario de deleite y fuga. En ese paisaje casi
parisino, los personajes recurren a la imaginación con la intención
de huir de sus conflictos interiores, como si la belleza del ambiente
externo pudiese disimular la angustia interior.
La urbe onettiana invita a la fragmentación o disolución
del "yo", ya la urbe arltiana invita a la caída. De la
semejanza con Arlt, según Roberto Ferro, "lo que se reconoce
en el primer comienzo de la escritura de Onetti es un tono agresivo, amargo
y corrosivo que evoca los monólogos de Erdosain, protagonista de
Los siete locos (2003: 47).
Los personajes onettianos se mueven en un espacio saturado de apelaciones
semióticas, y en este ambiente
...la ciudad se trastorna porque la velocidad de los cambios, la urdimbre de la multitud indiferenciada en perpetua mutación por el asedio de los señalamientos múltiples, se impone como el rasgo dominante para el orden perceptivo y la representación. (FERRO, 2003: 42)
Como el propio texto, el espacio se desarregla, fragmentándose,
produciendo el conflicto entre el hombre y la urbe.
La cuestión histórica, la inmigración en el Río
de la Plata, el crecimiento desordenado de la ciudad de Buenos Aires en
los años 20 y 30, no fue específicamente retratada en los
textos urbanos de Arlt y Onetti aquí analizados, sin embargo, fueron
determinantes en el proceso de instauración de una "nueva"
literatura, en especial, de una nueva escritura que no se impone sobre
la anterior sino que interactúa con ella, innovando, revelando
posibilidades de nuevas lecturas y múltiples interpretaciones.
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* Graduanda em Letras na Universidade Federal de Santa Catarina.