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Carta abierta a Juan Carlos Onetti

María Angélica Petit

Amigos TODOS.
de Redeletras, de Casa de los Escritores del Uruguay;
del "afuera" y del "adentro".
De la Cultura/Literatura de la Cárcel, del Insilio y del Exilio.
Críticos/amigos que cruzaron el Plata y la frontera brasileña, panelistas uruguayos y artistas.
Dolly, la amiga entrañable, Litty y las dos nietas de Juan que vinieron,  -es lo que siento- en busca de un pasado incierto, brumoso; en parte, robado.
.
A la memoria de Onetti, el escritor, el hombre.
Muchos años de amistad me invitan a incorporar esta frase -tecleada "con dedos temblones".
Intento reconstruir algunas palabras que pronuncié en el acto de homenaje brindado por la Casa de los Escritores del Uruguay los días 12 y 13 de noviembre. El homenaje o MOVIDA ONETTI se realizó en Colonia del Sacramento, feliz elección de Helena Corvellini, que algunos nos han reprochado.
Reescribo un texto a partir de un rastro y resonancia verbal; su digitación en la computadora y paralela corriente de pensamiento, sin duda suprimen y/o agregan textualidad.  
Es este un acontecimiento en la historia de la literatura uruguaya, pero también un acontecimiento político y cultural preñado de futuro.
Transgrede el marco de "las políticas culturales" desarrolladas hasta el presente en el país y no sólo en él..
"Es el acontecimiento cultural de mayor envergadura que en mi vida he presenciado", resume Omar Prego.

Gran parte del público -más de trescientas personas, que llenó este enorme salón, piso de portland, que es el Centro Cultural de AFE - son estudiantes de los Centros de Formación docente (CODICEN) que han llegado de lejanos rincones del país para participar con su inteligente y juvenil entusiasmo, y son profesores de los CERP varios de los integrantes de los paneles: se ha creado una cadena generacional que difundirá en el tiempo, en las aulas y fuera de ellas la obra de Onetti.
Uno de mis propósitos se ha realizado: hemos sembrado e infiltrado el virus onettiano en todo el territorio del país.
Partícipes en el Homenaje realizado en 1994 en la Facultad de Humanidades, las primeras Jornadas de Literatura rioplatense, volvimos a reunirnos en Colonia del Sacramento, los notorios críticos argentinos Noé Jitrik, Elsa Drucaroff, Roberto Ferro y dos uruguayos, Omar Prego y yo; junto a una renovada generación de onettianos (si tomamos el homenaje de 1994 como referencia). Son Carina Blixsen, Helena Corbellini, Walter Costa, Gerardo Ciancio, Dina Díaz, Liliana Díaz Mindurry, Roberto Echavarren, Ana Inés Larre Borges, Fernando Loustaunau, Jorge Miguel, Carlos Pellegrini y Liana Reales.

En la MOVIDA de Colonia del Sacramento la figura de Onetti ha bajado del pedestal; del círculo académico nacional, latinoamericano e universal que hace tiempo cultiva su obra, para que ella y su autor pasaran al dominio público.
Lejos estamos de la generación "de jóvenes deslumbrados que se paseaban con un ejemplar de EL POZO bajo el brazo" por las calles de Montevideo, como se afirmó por los años 40, palabras que yo tomé cuando me correspondió el desajustado honor de presentar, en su presencia, -a requerimiento del Profesor Paul Verdevoye-, al escritor en un salón de una Universidad de París (Université Paris III), en marzo de 1978.
Invitado por el Instituto Hispánico, e instalado en Madrid, donde encotró la libertad espiritual y la seguridad física menoscabadas en su, nuestro país, la obra de Juan Carlos Onetti recién comenzaba a ser traducida, todavia no habia sido editada por Gallimard, Onetti no era aún Premio Cervantes. Era, sí, un escritor rioplatense a quién  interesaba conquistar el público francés. No era un escritor del "boom" latinoamericano; tampoco perteneció a la generación uruguaya "del 45" o "generación de MARCHA", pero sí fue uno de sus gestores. El principal, si nos circunscribimos al dominio literario.. "Yo soy del 44", con razón ha afirmado. En MARCHA, el Secretario de Redacción- y cofundador del semanario, a pedido de Carlos Quijano había creado en 1939 una página "de alacraneo literario", "La piedra en el Charco"..,.vacío, por entonces ironizó Periquito el Aguador.

En 1978, en el atestado salón de clase de la Universidad París III, tal vez la primera oportunidad en que una motivación cultural había congregado a uruguayos exiliados en Francia, confundidos con un público francés asombrado, una foto tomada por un niño, mi hijo Ignacio, registra, de pie, un pizarrón de fondo, al senador uruguayo desterrado Enrique Erro, y otra al joven y también exiliado Daniel Viglietti dando la mano al emocionado, tenso y al mismo tiempo partícipe, escritor.
Onetti había rechazado el Paraninfo de la Sorbona, como hubiera deseado, su por entonces futura traductora, Laure Guille-Batallion.

Ayer, 13 de noviembre Carlos Maggi, en el panel/ testimonio donde dialogó con Dolly ejemplificó acerca de la timidez -que yo llamaría  - también, pero- de manera más definitoria- , el recato de Onetti.
El Homenaje a la obra y la persona del primer Premio Cervantes uruguayo- la máxima distinción otorgada a un escritor en lengua española -que luego obtuvo Mario Benedetti-, se realizó, dijimos, en la pequeña y colonial ciudad de Colonia del Sacramento.
Por primera vez, se ha llavado a cabo un homenaje a Onetti en el interior del país. Es éste un emblemático acto de descentralización cultural. En Nuestra América -y sin duda fuera de ella- las metrópolis sustentan y ejercen el poder cultural.
Los ruguayos hemos relegado durante generaciones y hasta el presente, llevar al plano cultural la indicación de tener todos por igual, la persona humana en cuanto tal -se oye la voz de Artigas- "el principal derecho", en otros términos, acceder por igual, en la realidad histórica, no basta la ley escrita, a bienes materiales y culturales.
En Colonia del Sacramento  -todos los actantes, público en primer lugar- hemos desarmado el mito de que es suficiente (y por tanto excluyente) la cultura académica.
Cuánto más cómodo se sentiría Onetti integrando una mesa redonda en este "barracón" de piso de portland -sí que confortable-, que es el Centro Cultural de AFE-, en su suelo natal, que en el legendario Paraninfo de la Sorbona o en un atestado salón de clase de una universidad de París. Demiurgo que compitió con José María Brusen, luego Dios Barusen", le bastó siempre para vivir e inventar/imaginar, dibujar pausadamente cada letra de su escritura, una a una, para  infundir  vivencia existencial a la realidad para él no ficticia de Santa María.
Uruguay vivía y revivía en Onetti en no importa qué lugar de la geografía real habitara.
Onetti estaba por igual físicamente ausente cuando se encontraba, esporádicamente, en un aposento en París como lo estaba en el apartamento en que residía en Madrid en la Avenida de América, donde Dolly le había construido en la terraza un jardín lleno de verde y flores -al cual el gran exiliado poco se asomaba-, porque Onetti habitaba en Santa María.
Allí, en Montevideo, Buenos Aires, Madrid o París vivíó rodeado de sus personajes. "Son muy dóciles" -me dijo en cierta oportunidad_ vienen cada vez que los preciso.
Si un día necesito al viejo Petrus, lo llamó y viene. Si quiero que venga Brausen, Díaz Frey o Angélica Inés, los llamo y enseguida están aquí. Siempre vienen. Hablo con cada uno de ellos. Fue éste uno de los tantos diálogos sostenidos en un apartamento de exilio en la rue de Flandre, por entonces un barrio obrero -el XIX-, del mapa de París. Poco después, otros diálogos -en Place d'Italie- nos confirmaron que Onetti era -es- un habitante más de su mundo ficcional.
Valga la confirmación y la satisfacción de haber acercado a Onetti -persona y obra- a nuevos públicos, nuevos horizontes culturales y a jóvenes -y no tan jóvenes- generaciones. De la difusión de algunnos rasgos de esta inasible personalidad, y del aunque fuere parcial conocimiento de su obra, muchos que aún no la conocían sentirán la necesidad de penetrar inquietos, en la lectura de la narrativa de Juan Carlos Onetti.
Como para Onetti "La salvación por la escritura", título del libro escrito con Omar Prego (Madrid, 1981), para muchos puede sea luego de esta MOVIDA cultural -y comenzando por EL POZO- "la salvación por la lectura".
Es válida la afirmación de Carlos Liscano y de Mario Delgado al señalar que la visita del recién electo Presidente de la República Tabaré Vázquez al coloquio/homenaje para saludar a la infatigable y estimulante compañera, ahora viuda de Onetti, Dorotea Muhr, es índice de un prometedor cambio cultural en el país.

A todos quienes nos acompañaron en este Homenaje, en esta histórica MOVIDA ONETTI, a los poetas -algunos inéditos, muchos muy jóvenes, otros conocedores de la cárcel-, que recitaron en la Plaza pública e incluso escribieron sus poemas en y para honor de Onetti; a quienes hicieron sonar las lonjas en un candombe, a las excelentes intérpretes de tango cantado y actuado la noche del sábado, como la maravillosa e histrónica cantante/ actriz Ileana López y las sutiles bailarinas Patricia Mariño e Inés Schaich, a músicos y dramaturgos, que han suscrpto esta modalidad cultural, muchas gracias.

Ahora, viejo amigo Juan, quienes nos hemos aproximado a ti y a tus textos para que ellos continuen siendo sustancia viva que alimente a los uruguayos y quienes aún sin leerte ni tener el propósito de hacerlo, sin tener clara la significación literaria de tu obra reconocen en ti un referente que nos conforta y representa, por qué pedirte que vuelvas al Uruguay si nunca te fuiste, por qué si simpre estuviste viviendo/sufriendo aquí, como en Santa María; en esta tierra donde te tuvieron preso para lanzarte exiliado a Madrid, donde ..., solitario, supiste seguir transitando el ünico camino, "el que hubo siempre" mirando dentro tuyo, sin huellas para seguir, "tenaz y alegremente cortando la sombra del monte y los arbustos enanos"...Solitario, con, en y por tu escritura.
Gracias por todo y en nombre de tantos, hasta siempre,

Montevideo, 14 de noviembre 2004
 




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