Octavio Paz
10 de Marzo de 1982.
Querido Juan Carlos:
Gracias por tus líneas [0] . Sabía que contestarías: eres un hombre generoso. Me has conmovido.
Lo que escribí sobre ti es más bien insignificante y no tienes nada que agradecerme. Comprendo tus juicios sobre mis versos y mi prosa aunque, claro, no los comparto. Pero no fueron tus opiniones literarias sino las políticas las que me irritaron un poco y me entristecieron otro poco. ¿Cuándo y dónde he defendido a Reagan? En un artículo de una serie, publicado en El País y en otros diarios, después de lamentar la mediocridad de los dos candidatos (Carter y Reagan), intenté explicar las razones de la elección de este último. Escribí que entre los grandes electores de Reagan -además del mal estado de la economía, la incoherencia de Carter y los reveses internacionales de los Estados Unidos- se encontraban aquellos que, como Brejnev y Castro, con sus actos y sus palabras, unos y otras agresivos, fortalecen a los conservadores en todo el mundo. Sigo pensando lo mismo.
Como mexicano comprendo muy bien tus sentimientos frente a los Estados Unidos. Esos sentimientos fueron los míos y en buena parte lo siguen siendo. Pero me parece que tus ideas políticas pertenecen a otra época. Tu caso no es excepcional: la petrificación ideológica es un mal generalizado entre los escritores y los intelectuales latinoamericanos. Acusar a los "gringos” por la existencia de dictaduras en la mayoría de nuestros países es un recurso fácil. En el siglo XIX echábamos la culpa a los "godos" y a los "gachupines". Los chivos expiatorios cumplen una función psicológica pero no substituyen a las explicaciones. Los yanquis se han aprovechado de la inestabilidad política de nuestros pueblos, la han fomentado y han apoyado a los Somoza y los Trujillo. Pero no han sido los inventores de la anarquía y el militarismo; América Latina ha vivido entre la demagogia y la tiranía porque esos males están inscritos en nuestra historia. Para extirparlos hay que hacer antes, un examen de conciencia: pensar en nuestra historia. Apenas si necesito aclararte que no pretendo disculpar al imperialismo yanqui ni negar su funesta influencia. Por otra parte, incluso si fuese cierto que el imperialismo norteamericano es el único o el principal responsable de esa catástrofe histórica que se llama América Latina, la situación ha cambiado radicalmente desde que Castro entregó la revolución cubana a los rusos. Desde entonces la dictadura burocrática que ha usurpado el nombre del socialismo -y que es el régimen mas reaccionario y obscurantista de este final de siglo- tienen algo que no tuvieron antes ni Napoleón III, la Reina Victoria, Guillermo II y los antiguos imperialismos europeos: una base política y militar en América. Seguir la prédica en contra de los gringos y no ver la aparición en nuestras tierras del otro y más feroz imperialismo, como hacen tantos escritores e intelectuales latinoamericanos, es enterrar la cabeza no en la arena, como las avestruces, sino en el polvo de la propaganda y los lugares comunes. Esta actitud revela cansancio moral y frivolidad política.
Un abrazo de tu lector que te admira,
Octavio Paz