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CuentosGeschichte des Rosenkavalliers und der schwangeren Jungfrau aus LiliputJuan Carlos Onetti
1 Im ersten Augenblick glaubten wir drei, den Mann für immer zu kennen, Richtung Vergangenheit und Zukunft. Wir tranken gerade ein laues Bier, bei Anbruch einer Spätsommernacht, auf der Terrasse des Universal. Um die Platanen herum begann die Luft zu wirbeln, und vom her Fluss drohten prahlerische Donner. Leer más | Enviar página | 437 lecturas
Die KüsseJuan Carlos Onetti Er hatte sie von seiner Mutter kennengelernt und verschmäht. Er küsste beide Wangen oder die Hand jeder beliebigen Frau, die man ihm vorstellte, er hatte den unzüchtigen Ritus respektiert, der es erlaubte, die Münder zusammenzuführen. Leer más | Enviar página | 181 lecturas
Die FreundeJuan Carlos Onetti Seitdem er sie mit der Mutter aus der Kathedrale kommen sah, verschwand er von den Freitagstreffen im Tupinambá. Wenn wir seine Nachbarin fragten, antwortete sie uns, er sei nicht krannk, sie höre ihn sich in der Kellerwohnung bewegen und jetzt, da die schöne Jahrezeit zurückäme würde er nach der Siesta wieder ausgehen, mit der Staffelei und seiner schmutzigen Schachtel mit Farben, um unveröffentlichte Sträßchen im Barrio Sur zu suchen. Leer más | Enviar página | 149 lecturas
El árbolJuan Carlos Onetti Cuando aquella mañana de cielo feliz, la muchacha, violín en mano, llamó a la puerta de la casita jardín de los Risi, un hombre de paisano, un poco mulato, abrió de un tirón y la obligó a pasar. Leer más | Enviar página | 376 lecturas
Amanhã será outro diaJuan Carlos Onetti A chuva deixara os bulevares quase vazios e só restava gente agrupada no café envidraçado onde, havia meses, não a deixavam entrar. Leer más | Enviar página | 238 lecturas
Mañana será otro díaJuan Carlos Onetti La lluvia había dejado las Ramblas casi vacías y sólo quedaba gente agrupada en el café encristalado donde, desde meses atrás, no la dejaban entrar. Leer más | Enviar página | 824 lecturas
Ida y vueltaJuan Carlos Onetti Se encontró sólo en la sala de espera y se puso a mirar el diario que había llevado para el brazo. Las manos le temblaban levemente. Sacó un cigarrillo y antes de encenderlo se acarició el ralo bigote cuyo crecimiento había vigilado durante semanas. Leer más | Enviar página | 643 lecturas
La escopetaJuan Carlos Onetti No era noche cerrada cuando estiré el brazo para encender la lámpara sobre la mesa. Era necesario que terminara de escribir mi artículo antes del alba y correr para echarlo al buzón y esperar acurrucado que volviera el cartero entre la bruma que el amanecer iba castigando con látigo del color exacto de la sangre fresca y brillante. Leer más | Enviar página | 990 lecturas
MontaigneJuan Carlos Onetti Alle hatten wir dieselbe Nachricht erhalten, dasselbe unglaubliche Angebot. Und da waren wir; zu sechst, dazu natürlich er, denn die Zusammenkunft fand in seiner Wohnung statt. Charlies briefliche oder telefonische Einladung sagte uns, am Freitag sieben Uhr abends - den Sonntag möchte ich euch nicht verderben - beginne ich mich umzubringen. Zum Teufel mit dem, der mich hängenläßt, denn er wird keine Gelegenheit mehr haben, es wiedergutzumachen. Zu essen, zu trinken gibt es reichlich. Leer más | Enviar página | 646 lecturas
La cara de la desgraciaJuan Carlos Onetti
Para Dorotea Muhr – Ignorado perro de la dicha 1 Al atardecer estuve en mangas de camisa, a pesar de la molestia del viento, apoyado en la baranda del hotel, solo. La luz hacía llegar la sombra de mi cabeza hasta el borde del camino de arena entre los arbustos que une la carretera y la playa con el caserío. Leer más | Enviar página | 2995 lecturas
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