"Onetti estaba más vivo en la cama que mucha gente de pie y a pie"

Antonio Astorga

Uruguay, la selección «celeste», no juega el Mundial de Alemania, pero un charrúa de pro -Juan Carlos Onetti- salta a la cancha literaria como titular indiscutible, desde su retiro celestial, con unas Obras Completas de lujo, editadas por Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg. El primer tomo reúne sus primeras novelas. Pura delicia. La mujer que fue su orden y su alma, Dolly Onetti, nos recibe en el «sancta sanctorum» onettiano, en una buhardilla de la Avenida de América hirviente de calor. Aunque Onetti quería que le dejaran en paz, importunamos por un momento su deseo:
«Llegamos del Uruguay en 1975. Juan venía de estar preso por la dictadura -recuerda Dolly-. Y acá me impresionó la alegría de la gente joven. Veníamos de un ambiente de dictadura total y yo lloré en la calle por la sensación de extrañeza, de ver a las personas contentas y libres de otra dictadura».
-En El Escorial le prepararon a Onetti una habitación con sublimes vistas y cuando él llegó puso la cama mirando hacia la pared. Entonces le colocaron un espejo en la pared para que el paisaje se reflejara allí. ¿Era maniático?
-No le gustaban los viajes. Era del signo de Cáncer y la vivienda era la base de su vida. Veníamos de una casa con jardín y aquí se sintió muy bien. Le reconstruí la biblioteca desde la nada, pateando la Cuesta de Moyano.
-Imagino que estará harta de que le pregunten siempre por Onetti y su vida en la cama, que si escribía, que si fumaba, que si bebía güisqui en el tálamo...
-Es una leyenda lo del «hombre permanentemente acostado». En realidad, únicamente al final de su vida, durante unos pocos años, prefirió quedarse en la cama, a consecuencia de un problema de salud que le mermó la movilidad de una pierna. Juan leía en la cama y yo y usted. Es más cómodo que en un sillón. Onetti estaba más vivo en la cama que mucha gente de pie y a pie.
-¿Tenía horario?
-Escribía sobre una mesa en el dormitorio o en la dichosa cama o en la habitación de al lado, donde había una foto muy hermosa suya con el humo.
-¿Creía en las musas o más bien pensaba como Picasso: «que la inspiración me llegue trabajando»?
-Creaba cuando se le ocurría. Trabajó toda su vida y tuvo disciplina para ser periodista o laborar en bibliotecas.
-¿Ese piano lo utilizaba?
-Lo puse después de que él muriera. Lo uso yo. Soy violinista y me jubilé en el Teatro Real. Me dediqué a tratar de componer, para lo cual hay que estudiar muchísimo, créame.
-¿Era consciente Onetti de que su vida se esfumaba?
-Desgraciadamente fue perdiendo fuerzas poco a poco.
-En «el espejo Proust» respondió al cuestionario Proust...
-Decía que la bondad era la cualidad que más le gustaba en el hombre y la ternura la que prefería en las mujeres.