Juan Carlos Onetti

Marta Castegnaro

Uno de los hombres de letras más importante de Hispanoamérica, pionero en el movimiento literario que dio a conocer al mundo el trascendente auge de la novelística en nuestro continente, Juan Carlos Onetti fue periodista, empleado público, encargado de una biblioteca y desempeñó muy diversas actividades, sin abandonar nunca su vocación narrativa.

Denominado por algunos como el fabulador de la angustia, fue galardonado en España en 1980 con el premio Miguel de Cervantes, y en Uruguay en 1991 con el premio José Enrique Rodó, el mayor reconocimiento literario que concede su patria.

Nació en Montevideo, en el hogar de un funcionario de aduanas y una dama brasileña descendiente de hacendados de Rio Grande do Sul. Dedicado desde muy joven a la literatura, en 1933 se trasladó a Buenos Aires donde escribió dos novelas; una de ellas, Tiempo de abrazar, se perdió en un concurso al que fue enviada y nunca más pudo recuperarse, y la otra, El pozo, le concedió gran notoriedad en los círculos culturales suramericanos. En opinión de muchos, este texto, crítico y desolado, inaugura la narrativa contemporánea uruguaya.

En 1938 regresó a Uruguay y se hizo cargo de la secretaría de redacción del semanario Marcha; en el transcurso de pocos años logró convertir la sección literaria de ese periódico en el centro de convergencia de los grupos más dinámicos de la generación literaria que emergía.

De nuevo viajó a Buenos Aires en 1942 y allí permaneció hasta 1955. Las novelas culminantes de este período son Tierra de nadie (que obtuvo el segundo premio en el concurso convocado por la Editorial Losada), Para esta noche, "alucinante premonición de los regímenes fascistas latinoamericano", y numerosos relatos que prepararon el advenimiento de la que se considera su obra maestra, La vida breve.

"En este libro Onetti crea la primera gran cosmogonía continental, como lo hará años más tarde el colombiano García Márquez a través de Macondo. La ciudad de Onetti se llama Santa María y comparte aspectos de Buenos Aires, Montevideo y Paraná; ella será, no solo el escenario de toda su obra posterior, sino también el alimento de sus complejos personajes, vistos en diferentes planos de significación según el enfoque del relato. El pesimismo esencial de Onetti, que a veces alcanza el tono del Eclesiastés, se acentúa en obras posteriores. Así El astillero, cumbre de su estilo y uno de los libros más perfectos de la reciente literatura en lengua castellana, y Juntacadáveres, donde el deterioro de Santa María y de sus habitantes alcanza tonos apocalípticos", explica un crítico.

Exiliado en España desde 1975, Onetti regresó a Uruguay tras la caída el régimen militar, en 1985. Falleció en Montevideo. Otras de sus obras son Un sueño realizado y otros cuentos, Una tumba sin nombre, La cara de la desgracia, El infierno tan temido, Tan triste como ella y Jacob y el otro.