El Onetti tan querido

Xavier Michelena

La obra de Juan Carlos Onetti (Montevideo, 1909-Madrid, 1994) tiene un valor fundacional para la literatura hispanoamericana. Aunque no fue reconocido en el momento justo, en 1980 recibió el Premio Cervantes. Su obra conformada por doce novelas y decenas de relatos es hoy una presencia gravitante en la obra de muchos novelistas de lengua española. Desde la publicación de El pozo (1939), pasando por la saga de Santa María-lugar mítico semejante al Macondo de García Márquez o a la Comala de Rulfo- iniciada por La vida breve (1950), hasta Cuando entonces (1987) su última novela, Onetti dedicó su vida a la creación de un mundo novelesco en el que rondan seres taciturnos que protagonizan inolvidables historias de amor, contadas a través de una trama policial y escritas, a veces, con letra de tango.
El escritor y periodista Ramón Chao (Lugo, 1935) ha tenido el acierto y la generosidad de recrear esta presencia entrañable en un libro ejemplar: Un posible Onetti (Ronsel, 1994). Escrito a partir de una entrevista realizada para el programa Océaniques de la TV francesa, Un posible Onetti recoge tres días de conversaciones con el autor de El astillero, a las que Chao incorpora sus reflexiones, mezcla y confunde fragmentos y diálogos de las obras de Onetti, para obtener como resultado un libro único, síntesis afortunada del mejor periodismo con la estructura novelesca.
Dividido en 22 capítulos que empiezan con la demolición de la leyenda negra que cercaba a Onetti, la obra enfrenta de manera inédita el género biográfico e invita al lector a penetrar en el mundo interior del autor y en el misterio de la creación literaria.
Abundan las confesiones: "Tengo mucho de triste y solitario"; "Amigo de verdad es aquel de la complicidad profunda, de jugarse el todo por el otro" y también las reflexiones: "Para enjuiciar a los demás, ironía y piedad"; "Cuando escribo es como si tuviera otra vida" y  está su sentencia final: "Los hombres no sabemos amar."  Existen libros que se agradecen y este de Chao es uno de ellos, tiene el mérito de revivir al dios Brausen, al doctor Díaz Grey, a la Queca y a Moncha Insaurralde, a Medina y Larsen. Y, claro, no podía faltar Bob y su sempiterna pregunta: ¿Esta noche es una noche de lecho o de whisky? ¿Ímpetu de salvación o salto en el abismo?