Miguel Angel Olivera
yo armé el incendio ese
y no me arrepiento…
le prendí fuego
al mostrador de estaño
al gato maula y al mísero ratón
al mate amargo al gol al sábado al asado
al traje gris al traje azul a la corbata
al vaso de caña a la siesta a la botella de cerveza
al café con leche y a las tortas fritas
a los ravioles de la abuela y a la abuela…
quemé el retrato de aparicio y el de batlle
-de todos los batlles-
y el del equipo de maracaná…
bajé la llama de ancap
y ardió la teja el chauvinismo las elecciones democráticas
la garra charrúa el gardel uruguayo y los casinos de oficiales…
junté todas las vacas los hipódromos las ovejas
y las rurales del prado y las puntas del este
y todos los caballos y todas las ruletas y todos los engaños
y los metí en la hoguera…
encendí todas las mechas y todas las antorchas
armé un hisopo del tamaño de la verdad y de la justicia
lo embebí en grapamiel / le arrimé un zippo
y a la mierda el paisito y sus miserias y sus impunidades…
…
cuando todo pasó y se fue el humo
y se calmó mi tos
quedó este tango solo:
un montón de cenizas
que se baila…
y lo bailo…