Para esta noche: El escritor de dos orillas que creó un texto de anticipación

Carmen Perilli

Reeditan un relato áspero, pero bello, en el que Onetti no le hace concesiones al lector. La prosa certera, casi violenta, se sitúa en la derrota, cuando solamente quedan las dudas y las traiciones.
Juan Carlos Onetti es considerado “un escritor de dos orillas”, ya que vivió viajando entre Buenos Aires y Montevideo. Trabajó en nuestro país como periodista en Crítica y en revistas como Vea y Lea. Su primer cuento sale publicado en La Prensa. En el período porteño aparecen Tierra de nadie, Para esta noche, La vida breve y Los adioses.
En esta etapa comparte las preocupaciones de un mundo agitado por los autoritarismos. Doblemente prologada por su autor, la novela Para esta noche (1943) está dedicada a Eduardo Mallea. La fábula se desarrolla en una Buenos Aires enigmática y hostil. Bares, prostíbulos, pensiones, hoteles, casas, sedes partidarias, cuarteles, junto a un río.
En el primer prólogo, el autor declara: “En 1942 la necesidad de participar en dolores, angustias y heroísmos ajenos es pues un cínico intento de liberación”. El primer título de la novela, El perro del día, era demasiado irritante. Por ello optó por el nombre de una sección de Crítica.
En la línea de la narrativa urbana erige una Buenos Aires delirante, paranoica, donde la obsesión es el cruce de la frontera. En esta geografía infernal, el protagonista se llama Ossorio. Todos los hombres del uruguayo llevan, con virilidad, el apellido, mientras las mujeres, salvo excepciones que merecen nombres o apodos como Luisa La Caporala o Irene, quedan definidas por el genérico.
La prosa certera, casi violenta, se sitúa en la derrota, cuando sólo quedan traiciones y dudas. El Jefe domina desde las sombras a través de esbirros como Morasán. Las mujeres son meros objetos, la mayoría son prostitutas. Aun la figura de la adolescente hija de Barcala, que acompaña a Ossorio, entra en la ambigüedad moral.
La noche es real y alegórica, es el tiempo en el que todo termina. En un mundo kafkiano, los personajes vuelven una y otra vez sobre sus pasos, trayendo consigo el dolor y el mal. La historia se cuela por las hendijas: la guerra Civil Española, el peronismo. Una épica que Onetti codifica con lenguaje policial, en la tradición de Arlt y empleando la maestría técnica de Faulkner.
El crítico Emir Rodríguez Monegal señaló: “La generación perdida que empezó a examinarse en El pozo, cuyo despiadado censo levantó Tierra de nadie, la que anticipó en pesadilla su destrucción en Para esta noche, encuentra su definitiva metáfora, su cabal resumen, en La vida breve... Las fuerzas imaginarias de Para esta noche están operando hace más de un lustro sobre la realidad, y el mundo de aquella generación pertenece ya al pasado.” En 1943, Onetti construye un texto anticipatorio. El lector no encontrará concesiones en este relato áspero y bello. Ante una incrédula periodista, el autor afirmaba la bondad implícita en su literatura. Quizá esa “bondad” esté en la poesía con la que trata la violencia y en el goce al que nos arroja su literatura.