Onetti. Un escritor con mucha cuerda

Philip Potdevin

CUANDO ENTONCES, novela corta del escritor uruguayo, publicada recien temente en Colombia por la Oveja Negra, se inscribe en una larga tra dición iniciada por el autor hace casi medio siglo con EL POZO. A los 77 años, Juan Carlos Onetti nos presenta esta 'nouvelle' que se consti tuye en un abrebocas a su proxima novela ya anunciada. A la vez es un recordatorio que DEJEMOS HABLAR AL VIENTO (1979) no rué, como algunos pensaron, el broche con que el novelista cerrarla su obra literaria.

Sin embargo Onetti no luce cansado. Al contrario, en el escaso centenar de paginas que contienen el relato, el lector recorre sin problemas la trama, visitando escenarios conocidos del universo elaborado y totalizante de Santa María-Lavanda. Es inevitable hacer la comparación con otros autores contemporaneos al 'boom', quienes al final de sus vidas, agotada la inspiración, recurrieron a desempolvar viejos manuscritos de juventud para entregar a sus editores. Onetti, si bien sigue fiel a su mundo li terario, no acusa el cansancio ni el hastio de un Cortázar de los últimos años.

Para nadie es un secreto que Onetti es un lector apasionado del género policiaco. Muchas veces ha rendido su admiración por Hammet y Chandler.

CUANDO ENTONCES se teje con los elementos de un relato de la novela negra. Los personajes giran alrededor de una mujer, Magda, Magdalena, bíblica alusión a la mujer que lucha por alejarse de un mundo corrupto que la asfixia. Su salvación está en 'el comandante', agregado militar de la embajada de un país vecino. Lo conoce en un cabaret de poca monta donde la visita todas las noches, embrujado por el enigma que la rodea.

Magdalena arrastra con su fatalismo a todo aquel que se atraviesa en su vida. Al periodista Lamas, quien lucha por sobrevivir sin su recuerdo. Al ingenuo contador Pastor de la Peña, enredado en un lío judicial por conocerla la noche de su suicidio. Al comandante, presumiblemente muerto poco después de Magda, en un accidente aéreo.

La misteriosa mujer cautiva al enjambre de hombres que revolotean como moscas, noche tras noche, alrededor de la mesa donde el whisky rueda gene roso pagado por el comandante. Magda irradia pasión y dolor. Aún después de su muerte, su nombre se vuelve mito en boca de quienes la conocieron.

Los lectores de Onetti, acostumbrados al tono pastoso y pesado de sus obras, descubre con agrado como el estilo se aligera. Aún así, la obra está llena de claves que Onetti siembra aquí y allá. Las relecturas - Onetti siempre obliga a releerlo- son en busca de abrir las puertas que conduzcan a descifrar las claves. El autor es un maestro en presentar los hechos más crudos en forma velada, como si se avergonzara de herir a sus lectores. Sus mismos personajes apelan al eufemismo cada vez que pueden, pero a la vez lo utilizan como la más cortante arma de humor negro.

Estructuralmente el relato está dividido en cuatro capitulos. Los primeros tres muestran a Magda desde distintos planos. La conocemos a través del lente de tres personajes distintos, donde Magda es suce sivamente presentada, amada y finalmente 'apartada'. Su vida traza una parabola, alcanzando el cenit en la segunda, 'Donde Magda es Amada'. La cuarta y última parte, casi un epilogo, es sólo el pretexto para cerrar el circulo iniciado cien páginas atrás.

Onetti no abandona sus raices faulknerianas. Los personajes son puro artificio (poco hay de autobiográfico en su obra), carecen de autonomia. A lo sumo plantean inquietudes al autor y es este quien se encarga de resolverlas. Los medios tonos no existen en su escritura. Tal como lo admite en una entrevista concedida a comienzos del año pasado a una re vista española, no tiene la respuesta a cómo se debe escribir. Simplemente se escribe bien o se escribe mal. Y con poca modestia, confiesa querer alcanzar la inmortalidad para poder seguir escribiendo.