AdvertenciasOrientacionesDescripciones |
Juan Carlos Onetti: Cincuenta años de La vida breveIgnacio Trejo Fuentes En 1950 se publicó una de las obras maestras de la literatura latinoamericana: La vida breve, de Juan Carlos Onetti (Montevideo, 1909-Madrid, 1994 ¿ el momento de su aparición causó extrañeza debido a su caprichosa temática pero sobre todo por su elaborada técnica; el dato sería inocente si no fuera porque la novela sirvió de punto de partida para la producción de otros novelistas latinoamericanos como Juan Rulfo, Julio Cortázar, Guillermo Cabrera Infante, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes, entre muchos otros, lo que no es poca cosa. Puede afirmarse, en términos coloquiales, que la de Onetti es la mamá de los pollitos de novelas como Pedro Páramo, Rayuela, Conversación en La Catedral o Tres tristes tigres. ¿Por qué? Porque el uruguayo, quien a su vez había abrevado de Celine, pero principalmente de William Faulkner, hizo ver a otros escritores que se podía novelar de otro modo, alejado del provincianismo, del color local. La vida breve es una sorprendente galería de desodoblamientos. Un personaje inventado por Onetti inventa una ciudad llamada Santa María y a personajes como Díaz Grey; luego, aquel primer inventor se encuentra, en la ciudad de su invención, con sus propios personajes y con su autor: Juan Carlos Onetti. Pero aparte de ese nudo de desdoblamientos hay una alegoría impresionante de la condición humana, en donde todo, todos, están condenados al fracaso: son ignorados perros de la dicha. De ahí en adelante, Santa María habría de convertirse en escenario de novelas magistrales como El astillero y Juntacadáveres, protagonizadas por los mismos perros de la dicha: Díaz Grey, Junta, Larsen... Santa María tiene deudas con Yoknapatawpha, de Faulkner, pero impuso otras a Comala, Macondo, Plan de Abajo (Ibargüengoitia), etcétera. La literatura de Onetti es de esas que van mucho más allá de sus indiscutibles méritos estéticos: confrontan a quien la lee con propuestas audaces y demoledoras de la vida, del mundo, de la condición humana. Se dijo ya que la suya es una visión pesimista de aquélla, un atisbo a su lado oscuro, doloroso y terrible; y no obstante, es posible encontrar en ese amasijo desolador caminos para ir a otro lado, al encuentro de la felicidad ¿Cómo puede ser eso? Mostrándonos la cara de la desdicha, el escritor propone, implícitamente, las fórmulas para escapar del infortunio. Inicie sesión o regístrese para comentar | Enviar página | Fuente | Versión para imprimir | 92 lecturas
|
IdiomasLoginBuscarRastrear |