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El talento con plazo de entrega: Borges y Onetti periodistas

Elvio Gandolfo

Uno de ellos, JLB, nacio en 1899, en Buenos Aires. El otro, JCO, nacio en 1909, en Montevideo. Fallecidos en 1986 y 1994, en esas largas vidas cruzaron numerosas veces el Rio de la Plata, Borges para visitar con gusto el Uruguay, Onetti para ventilarse en periodos de trabajo y aventura literaria o sentimental en Buenos Aires. Uno no tuvo ningun hijo, el otro, dos. Uno no escribio ninguna novela, el otro gano la fama definitiva con varias. Fueron amigos esporadicos, como debe ser, con derecho a critica o ironia hacia el otro. Cada uno de los dos, con el tiempo, se convirtio en el gigante complejo de la literatura de cada uno de sus dos paises y, por extension, de America Latina o el mundo. A uno, por la mezcla de azar y de "casi iletrado endiosamiento" (segun otro escritor), le toco convertirse en pieza clave del imaginario porteno, junto a Maradona, Cortazar o su odiado Peron. Al otro, ir perfilando, alentado por sus propios desafios explicitos, la imagen del "hombre que escribe", tan distinto al escritor, garantia existencial y largo tiempo secreta de un oficio. Los dos amaron muchas mujeres, pero JCO fue mas correspondido que JLB (quien expreso su dolor en "El Aleph" y otros textos), aunque ambos tuvieron, en Dolly y Kodama, el buscado y merecido remanso. Muchas veces propuestos, ninguno de los dos obtuvo el premio Nobel de Literatura. Ambos lograron sin embargo el Cervantes, premio consuelo hispano, tambien entregado por un rey. Los dos, por otra parte, ejercieron el periodismo.

CAFE, SUDOR Y ADRENALINA

A ninguno de los dos, sin embargo, les cae bien la denominacion "periodistas", como si se ajusta en cambio a Roberto Arlt, a Carlos Maria Gutierrez, a Rodolfo Walsh. Buena parte del mejor lenguaje y estructura de esos tres nombres descanso primero en las paginas con el tiempo amarillentas de un diario. En el caso de Onetti y Borges, en cambio, ejercieron su papel sin la regularidad prolongada y teuaz, por ejemplo, de los cientos de "aguafuertes" arltianas. Tampoco "salieron a la calle" metodicamente, a reportear, a investigar, a respirar las vidas y las voces ajenas que alimentaban las cronicas arltianas, el inconsciente "nuevo periodismo" de Walsh, los reportajes de Gutierrez.

Los cuentos o cronicas de Borges publicados en esas paginas tenian, incluso en su Historia universal de la infamia, el caracter de piezas literarias, de recreacion del pasado, predestinadas al libro. Casi todo el resto era critica, de cine o de libros. En cuanto al extenso "alacraneo" literario de Onetti, primero en el semanario Marcha, despues en el diario Accion, eran las "opiniones de un lector", que se desmarcaba no solo del papel de periodista cultural (estar "enterado", marcar tendencias) sino tambien, y acaso sobre todo, del papel de critico profesional. Por otra parte, con su acidez iba trazando un vacio de peso literario a nivel nacional que el mismo iba a ir llenando con el tiempo.

Aunque ocuparon lugares fijos en diarios o semanarios, nunca se sacaron del todo el aura distintiva de la "Seccion Cultura". Esos personajes de ropa mas prolija y vidas a menudo menos caoticas que los batallones de Redaccion, que cumplen horarios mas elasticos y menos exigidos, que no estan, dia a dia, cuando el diario pelea el cierre, porque, despues de todo, el cierre nunca depende de ellos, salvo la media docena de muertes cruciales y culturales del ano. De algun modo "tocan y se van", y no se quedan, aunque no haga falta, hora tras hora, en el "ambiente" de humo y cafe, de humor y sordidez, de adrenalina y aburrimiento que son las redacciones de los diarios, sobre todo de los diarios de la tarde. O que eran, al menos, hasta la llegada de la informatica y la lucha anticancer.

De todos modos, son ellos justamente los que mejor pueden captar ese clima, por estar "afuera", con una mezcla de fascinacion y carino. Como todo escritor (incluso Onetti) Borges fue construyendo una imagen de si mismo en la que no le interesaba reconocer su deuda con un diario como Critica. No escribio mayormente al respecto, y paso con rapidez ese periodo en los reportajes.

El diario Critica fue el mas popular de su epoca en Argentina. Copiaba, segun apunto Emir Rodriguez Monegal, "el estilo y el metodo de la prensa tabloid norteamericana" (170). En otras palabras: si la historia no existia, se inventaba, del tamano que fuera. Asi, por ejemplo, casi todas las fuentes citan el celebre caso de un falso levantamiento indigena en El Chaco, que proveyo por lo tanto el titular de tapa "Critica consigue la paz en el Chaco': no costaba nada deshacer lo inexistente. Para recobrar la atmosfera interna de la redaccion de esos anos hay que ir a buscar el testimonio de su amigo Ulises Petit de Murat, con quien "armaba" la "Revista Multicolor de los Sabados" del diario. En un extenso reportaje de 1979, Petit de Murat recordo aquellas paginas creadas por Natalio Botana:

   Estar en esa redaccion era realmente divertido. Caian fakires,
   tipos que tomaban una lamparita electrica y se la comian, locos de
   toda naturaleza. Sin embargo, el trabajo cotidiano era duro, porque
   de pronto el jefe de la pagina musical era convocado por el
   Secretario de Redaccion, Juan Carlos Petrone, y debia ir a Barracas
   a tomar nota del incendio en una curtiembre. (...) No habia ningun
   horario. Hubo un breve periodo durante el cual trabajo uno de esos
   estupidos organizadores que pretenden implantar organigramas. Puso
   un reloj para implantar entradas y salidas; cuando recogia las
   tarjetas encontraba firmas a nombre de "Erasmo de Rotterdam" u
   otras con recuerdos nada carinosos para el y su familia. Duro poco.
   Botana lo echo.

Borges se integro sin dificultad y con agrado a ese clima. No era de extranar: a muchos de quienes escribian alli los conocia de antes, de la revista cultural Martin Fierro y otros sitios. Porque, como destaco Petit de Murat, entre ellos figuraban Arlt y Gonzalez Tunon, o refinados "reos", como Carlos de la Pua y Last Reason.

La descripcion que el propio Onetti hizo del clima imperante en Accion, cuando el diario cumplio 15 anos, no fue muy distinta:

   El gran defecto de ese diario se llama vespertino. Porque nos
   obligaba a reptar de manana, imbecilizados por el sueno o el
   insomnio, subir en el ascensor que sacudia San Viro, gritar el
   saludo, pedir cafe, pelear por la insegura posesion de una maquina
   de escribir, mirar el dia desde los ventanales, leer los diarios,
   mas felices, que se llamaban matutinos. Puesta de lado toda
   circunstancia personal, pasadas las diez empezabamos a sentirnos
   felices y nos creiamos despiertos. (...) Sin archivo, sin fichero,
   memoria, cultura, la tarea es dificil y no puede satisfacer su
   hipotetico destino. Y si Accion vivio o sobrevivio quince anos,
   desde el 48, a nosotros --lo comprobamos con asombro-- nos ocurrio
   lo mismo.

El doble perfil de Borges ante ese clima aparece en un par de anecdotas. En un "Elogio al traductor" su companero de tareas Roberto A. Talice lo recuerda mezclandose a

   un grupo de colegas de su predileccion (...) ya dotado de una
   singularisima personalidad, de un creciente prestigio y ademas
   temible por sus polemicas literarias, por sus juicios acerbos

y mas tarde, entregado a una conferencia improvisada sobre las dificultades y la necesidad de la tarea de traducir, que es cerrada por "sonrisas, elogios y aplausos" de quienes lo rodean.

Su gran amigo Petit de Murat agrega un costado menos relumbrante, mas humano:

   cuando todavia tenia buena vista, ciertas cosas de la realidad,
   como sus colaboraciones en Critica, le permitieron conocer un mundo
   vedado antes y despues. Queria mucho a la gente de la imprenta, a
   los armadores, a los encargados de la distribucion. Lo divertia
   hablar con ellos. Este es un Borges que tal vez muchos no conozcan,
   porque la mayoria lee solo esas absurdas respuestas que da a
   preguntas insustanciales.

TIENTOS Y DIFERENCIAS

Hay dos volumenes, aparecidos ambos en 1995, que recogen una zona de la actividad periodistica de JLB y JCO. En el primero, Borges en Revista Multicolor (Atlantida), Irma Zangara recopilo textos seguros de Borges, otros que demostrarian serlo, y algunos discutibles: el criterio de ordenamiento y deducciones era confuso. Menos inconvenientes, desde luego, hubo en recopilar las columnas tardias escritas por encargo de la agencia de noticias EFE por JCO, cuando ya vivia en Espana. Con prologo de su hijo Jorge, el titulo es desacertado. Hay poco de Confesiones de un lector (Alfaguara) en esta serie a veces repetida, bastante desganada, de columnas o contratapas. Parecen mas bien la reaccion bastante mecanica ante una solicitud que contribuia con generosidad a resolver el diario vivir. Muchos de sus temas ya estaban, mas frescos, reunidos en Requiera por Faulkner y otros articulos (Arca, 1975).

Cuando Borges entro en Critica en los anos 30 era una figura en ascenso. Cuando Onetti escribio para El Pais de Madrid y EFE entre el 78 y el 91 era una figura totalmente consagrada. Uno "cuerpeo" como pudo las exigencias de un trabajo cultural periodistico en un diario que no debia considerar ideal. Tanto que luego paso, comodo, a las hieraticas paginas de La Nacion. Pero ninguno de los dos esquivo el riesgo. Y en el caso de Onetti es especialmente destacable pensar que en esos anos se entregaba, en el plano literario, a esa apertura infinita a los conflictos renovados que su propia obra le planteaba, con una frescura juvenil que le admiraba Mario Arregui, en las paginas de Cuando entonces y Cuando ya no importe, sus novelas finales.

Mucho antes, en el azar de un congreso, una fotografia los habia unido a los dos, veteranos, entre atonitos y sonrientes. Onetti miraba a Borges, que lo oia, con atencion.

OBRAS CITADAS

Huberman, Silvio. Hasta el alba con Ulises Petit de Murat. Corregidor: Buenos Aires, 1975.

Petit de Murat, Ulises. La noche de mi ciudad. Buenos Aires: Emece, 1979.

Rodriguez Monegal, Emir. Borges, una biografia literaria. Fondo de Cultura Economica: Mexico D.F., 1987.

Ruffinelli, Jorge. Requiem por Faulkner y otros articulos. Arca: Montevideo, 1975.

(El texto se basa en una extensa nota publicada en El Pais Cultural No 333 (Montevideo, 22 de marzo de 1996). Se ha reducido mucho el comentario bibliografico de los dos libros aparecidos en ese momento (Borges en Revista multicolor y Confesiones de un lector), y realizado algunos retoques menores.)
 




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