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La narrativa de intenso vitalismo de Juntacadáveres

Máximo Daniel Lamela Adó

Juan Carlos Onetti es un importante nombre de la narrativa contemporánea, sino, la más importante rubrica que consta en la literatura uruguaya de nuestro tiempo. Convertir en letra los sonidos, los sabores, los olores, las intenciones, los gestos y los movimientos que componen la aventura vital es, sin duda, el placer que nos ofrece la literatura. En el caso del escritor uruguayo (nacido en Montevideo en 1909 y fallecido en 1994 en Madrid, donde permaneció durante los últimos 19 años de su vida), la conversión en letra en “materia” se da en una especie de condensación del texto como imagen, como si todo estuviera dicho de una sola vez. Es necesario dejarse llevar, estar abierto para el acaso, las ideas que contienen las entrelíneas recompensan la lectura en la medida en que se descubre lo escrito adentro de lo escrito, la escena adentro de la escena, como en un autorretrato que se da a conocer en una infinidad de variables de sí mismo. Juntacadáveres, novela publicada originalmente en 1964 y recientemente lanzada en Brasil por la Editora Planeta do Brasil, ya fue traducida al portugués también en 1968 por la editora Civilização Brasileira y en 1980 por la editora Francisco Alves, ambas versiones fueron traducidas por Flavio Moreira da Costa. El lector de esa novela se va a deparar con una ficción donde, en una atmósfera de minucias descriptivas, pasease en una narrativa de intenso vitalismo, que estimula los sentidos como si tuviésemos la gracia de poder nombrarlos, rodeado de personajes que no son nada mas que hombres y mujeres, que conllevan sin ilusiones el hecho de ser hombres y mujeres. Todavía se puede observar que su literatura desde “Avenida de Mayo-Diagonal-Avenida de Mayo” su primer cuento publicado en 1933 hasta Cuando ya no importe, su ultima novela publicada en 1993 (ambos aún no traducidos al portugués), se revela en una narrativa nada diáfana, pues para Onetti escribir no es imponer una forma para representar el mundo, y si, estar del lado de lo informe. Como diría Gilles Deleuze: Escribir es un caso de devenir, siempre inacabado. El devenir es encontrar la zona de vecindad de la indiferenciación, de lo indiscernible de manera que no sea posible distinguir entre una cosa u otra. Su narrativa se configura por una escritura en red que avanza mas allá de las fronteras de cada libro. El lector que tenga la oportunidad de comparar las dos novelas publicadas recientemente en Brasil, La vida breve y Juntacadáveres, puede observar la reiteración de personajes (incluso trechos cortos) que se repiten con algunas alteraciones. Juntacadáveres la novela que ahora tenemos la oportunidad de leer la traducción al portugués de Luis Reyes Gil, cuenta una historia que ocurre en la pacata y provinciana ciudad de Santa María. Es importante recordar que esta ciudad surge en la narrativa de Juan Carlos Onetti en La vida breve (novela de 1950 y publicada en Brasil por la editora Planeta do Brasil en 2004) En esa ciudad, se ambientan algunas novelas y cuentos más importantes de la narrativa onettiana. La ciudad ya fue comparada a la Comala de Juan Rulfo y a la Macondo de Gabriel Garcia Márquez. En ella, Larsen (importante personaje de la narrativa de Onetti) se encarga de instalar y gerenciar un prostíbulo que solo fue posible abrir, después de la aprobación por la junta de consejeros, del proyecto que aguardó 12 años por un parecer favorable. El proyecto es de autoría del consejero y boticario Barthé, que obtiene la aprobación haciendo acuerdos y concesiones, actos comunes en el mundo de la política. Así, el prostíbulo se establece a partir de planes y concesiones permeadas por hipocresía, negociaciones y la angustia que acompaña toda posibilidad de fracaso inminente. La instalación del prostíbulo, divide las opiniones en la ciudad. El cura Bergner [0], colérico, impone su idea desfavorable a la presencia del prostíbulo a cada sermón. Así también lo hace su sobrino Marcos Bergner [0] en el mostrador del bar Berna. Los Bergner [0], cada uno en su espacio de “predicación”, alimentan la organización de la “Liga de la decencia” o “Liga de caballeros” que incentivan y contribuyen con las muchachas de la “Acción cooperadora” que, en cartas anónimas, lanzan denuncias de las visitas de hermanos, novios, hijos y maridos al prostíbulo. Entre estos hechos, se entrelaza la historia de Jorge Malabia, al apoderarse de la voz narrativa, en ciertos capítulos de la novela, cuenta sus momentos con el viejo Lanza que, a su vez, le cuenta el pasado de Marcos Bergner [0] (hermano de Julita) y sus experiencias cuando vivió un tiempo en un falansterio. El lector, se dará cuenta de la presencia de Díaz Grey, él medico de la ciudad, y las explicaciones a respecto de su teoría del miedo, seguramente elaborada en sus momentos de observación en el bar Berna. Dice Díaz Grey: “El hombre es disipación, (...), y miedo a la disipación”.Juntacadáveres puede ser considerada un clásico de la literatura hispanoamericana, y sin exagero, un clásico de la literatura universal. Pero, como dice el viejo Lanza al joven Malabia: “En esta clase de cosas no valen opiniones. El que las escucha en serio está perdido”.




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