12-05-08 | 74.6.23.251 | Versión para imprimir de:

http://www.onetti.net/es/descripciones/lahoz



"Onetti provoca una adicción tóxica"

Entrevista a Antonio Muñoz Molina por Eusebi Lahoz

Con El viento de la luna (Seix Barral, 2006), Antonio Muñoz Molina regresa a Mágina, la región imaginaria en la que ubicó novelas como Beatus Ille (1986) y la extraordinaria El jinete polaco (1991). En esta ocasión el personaje es un chico de trece años que despierta al mundo real a la vez que los tripulantes del Apolo XI pisan la luna en el lejano julio de 1969. El adolescente se expresa en primera persona. Parece de pocas palabras y aprende a convivir con otro tipo de personajes como la vergüenza, el miedo, la soledad, el pasado.
Antonio Muñoz Molina habla de su novela y también de su experiencia como director del Instituto Cervantes de Nueva York, ciudad en la que ha vivido junto a la escritora Elvira Lindo, su esposa, estos últimos cuatro años.

LA CIUDAD IMAGINADA.
-El viento de la luna no sólo supone el regreso a la novela. Con ella también vuelves a Mágina, ¿Cómo ha sido ese regreso?
-Mi imaginación tiende a ser visual y espacial: en ese sentido, Mágina es un modelo a escala de una parte del mundo, la que tiene que ver con mis orígenes personales y también con un número amplio de las historias y de los personajes que he ido inventando desde mi primera novela. Mágina estaba en Plenilunio, aunque yo no la nombrara: pero los lectores atentos estoy seguro de que la reconocieron en seguida. Y es verdad que me apetecía mucho volver a ese espacio imaginario, tanto que ese deseo se puede identificar con la nostalgia de un lugar que no existe, al menos en los mapas. Me siento muy seguro recorriendo esos espacios.
-¿Cómo ha sido el proceso creativo de esta novela? ¿Desde cuándo la tenías en mente?
-Desde luego se trata de una novela de iniciación o de aprendizaje en el sentido más clásico: el muchacho que se asoma al mundo, Telémaco, Jim Hawkins, Huck Finn… Paradójicamente, sería muy difícil escribir una novela de este tipo sin la experiencia de la madurez y sobre todo de la pérdida. El niño, el adolescente, se asoman a un mundo que consideran permanente, porque carecen de la dimensión del tiempo. El escritor de una cierta edad sabe que ese mundo tan hermoso y tan nuevo que está descubriendo el muchacho se convertirá muy pronto en pasado: por eso en este tipo de novelas (y ojalá que en ésta) hay una mezcla tan rara de ilusión y melancolía.
-El personaje adolescente absorbe el deseo de huida hacia otros mundos mediante libros, películas, leyendo manuales científicos, prestando atención a los avances del Apolo XI… pero un día esquiva la misa y se mete en el gallinero del Ideal Cinema y claro, ahí está Bonnie Parker…
-El personaje quiere huir de una cierta realidad (la de su casa, la del trabajo en el campo, la del destino que le aguarda) pero también siente la necesidad de huir de una cierta irrealidad, que es la del irracionalismo y la religión católica tan opresiva de aquellos años. No se trata del enfrentamiento clásico entre la realidad y el deseo, entre lo vivido y lo soñado: el chico sueña con una realidad más profunda, más verdadera, con una comprensión científica del mundo, y ha descubierto que esa realidad puede ser más fantástica que la de las novelas, y desde luego más excitante que las abstracciones sombrías de la religión. La novela trata también de eso, del deseo de librarse del oscurantismo y abrazar la racionalidad.
-El universo que habita el personaje es cerrado, a menudo tenebroso. ¿Ha sido algo intencionado?
-No era necesario hacerla intencionada: era así la vida, aunque la literatura, desde luego, refuerza los perfiles de las cosas, las selecciona y las ordena para darles mayor intensidad y una significación más precisa. Esa oposición era también la que había entre la dictadura y sus aliados (sobre todo la Iglesia) y la nueva sociedad española que ya estaba emergiendo, y que menos de diez años después estallaría en la democracia. La novela no es abiertamente política, porque está contada desde el punto de vista de un chico de 13 años, pero tiene muchas implicaciones políticas, desde luego.
-Una de las relaciones humanas más genuinas de la novela es la que se establece entre el padre y el hijo. Parecen dos desconocidos, y en el fondo, son íntimos que no se atreven a "desnudarse"…
-Esa es una de las cosas que sólo enseña la experiencia, que sólo se descubren con el tiempo: que por debajo de la lejanía que se crea con mucha frecuencia, y que es natural, entre un padre y un hijo hay por debajo una corriente muy poderosa que ninguno de los dos sabe manifestar, pero que es quizás uno de los vínculos más definitivos de nuestra vida. Nos damos cuenta demasiado tarde de que no hay disculpas para no mostrar el amor. Pero el padre y el hijo son tímidos, la educación de los varones no favorece la expresión de los sentimientos, y el hijo, para crecer, tiene que alejarse del mundo del padre. Es ley de vida, como se decía tan bellamente antes. Es ley de vida pero también es un desgarro, y un hijo probablemente no lo comprende hasta que no se ha convertido en padre a su vez y ve su recuerdo a la luz de esa experiencia.
-A lo largo de la novela encontramos varias referencias literarias, casi todas de ciencia ficción. ¿Se trata de un homenaje a ese género?
-No particularmente, ya que no es un género literario que a mí me siguiera interesando después de la adolescencia. Con la ciencia ficción me pasa como con la novela histórica: me gustan las novelas y me gustan los libros de historia, pero no le veo mucho sentido a la mezcla. Me gusta la ficción y me apasiona la ciencia, pero no hay novela más fantástica que un reportaje sobre un descubrimiento o que el relato de la vida de las hormigas, por ejemplo.

NEW YORK, NEW YORK
-Después de años de plena dedicación a la escritura, en esta ocasión tuviste que complementarla con tu trabajo de director del Cervantes, ¿Cómo te ha influido esa otra función a la hora de escribir?
-Me daba una conciencia más aguda del valor del tiempo, de la necesidad de administrarlo para poder escribir, y para poder vivir, desde luego. Es una lección importante, porque uno debiera cuidar cada minuto como el tesoro irremplazable que es. He vuelto a ser escritor de noche, escritor de domingo, novelista de fin de semana. He ido con mi novela en la cabeza por las calles de Nueva York… Quizás eso me ha hecho sentir más profundamente comprometido con ella.
-Siendo como eres un fanático del jazz, sabrás cómo disfrutar de él en Nueva York…
-Nueva York es un paraíso para el aficionado a cualquier clase de música, pero quizás especialmente para el aficionado al jazz, porque conciertos clásicos o de rock o funciones de ópera hay en muchos sitios, pero actuaciones de músicos de jazz de primera categoría y cualquier noche del año ya son más difíciles. El jazz puede escucharse en Nueva York en los clubes más veteranos y en los cafés que dan el brunch a mediodía del domingo y contratan a dos o tres músicos para que toquen unas horas. A mí siempre me emociona ver a los músicos de cerca. El jazz es una música que requiere una entrega absoluta y una destreza técnica enorme, pero que ofrece muy pocas recompensas para quien se dedica a él. Es central y a la vez marginal: ha generado la mayor parte de las músicas que se escuchan, y sin embargo está arrinconado comercialmente. Mis héroes son casi todos músicos de jazz, más que escritores.
-Todos hemos oído hablar (aunque sólo sea por las películas de Woody Allen) de las neurosis que crea vivir en Nueva York. ¿Se te ha quedado alguna?
- La neurosis de Nueva York es sentirse en competencia permanente por todo, desde el taxi que no llega y que alguien te quitará si te descuidas, al asiento en el metro o el lugar en la cola del supermercado. Pero como yo soy un residente más bien privilegiado, y también porque mi carácter es tranquilo, puedo decir que aprovecho la parte positiva de esa ansiedad, que es el mantenerse muy despierto. Pero también es una ciudad con espacios de calma muy grandes. En mi barrio, el Upper West Side, hay gente que sale a la acera a tomar el fresco por las noches, como en mi pueblo en 1969…
-Hay quien dice que la patria de uno es la infancia, otros que es la lengua, y otros que son sus amigos. Después de haber estado tan en contacto con la difusión de la lengua española, ¿cuál es tu patria?
-Lo importante es que la patria de uno sea varias patrias, porque nadie es de una pieza, o somos solamente algo, o somos algo de nacimiento y para siempre. Mi patria civil es España, porque es donde tengo mi ciudadanía, y porque me identifico con su sistema de libertades públicas, pero mi patria es también mi calle de Madrid, y el Retiro, y Mágina, y Nueva York… Mi patria es el idioma que hablo, que comparto con tantos millones de personas con acentos y experiencias tan distintas, pero es también el otro idioma que amo, la lengua inglesa, y cuando voy a Italia o voy a Francia y me empapo de nuevo de los sonidos que oigo me siento en mi patria en el francés y en el italiano. Y desde luego mi patria es la mujer que amo y lo son mis hijos y mis amigos, y las personas con las que me crié. Los astronautas, mirando la Tierra desde el espacio, se daban cuenta de que era una patria diminuta y muy frágil.

IDEA VILARIÑO Y ONETTI.
-¿Cómo te llevas con la poesía? ¿No has pensado nunca en cultivar ese género?
-Escribí mucha de joven, muy mala, como casi todo el mundo, y luego tuve un breve rebrote hacia los treinta y tantos años, que mantuve secreto, por pudor y porque tengo una idea demasiado alta de la poesía. Leo siempre, con entusiasmo, y aprendo, o intento aprender precisión y síntesis. Los poetas que más frecuento ahora son americanos: Whitman, Williams, e.e. cummings, Strand, Elizabeth Bishop, Merwin, Simic. Me parece incomparable su sentido de la naturaleza, y la naturalidad de su dicción, incluso cuando son difíciles.
-Sabemos que Idea Vilariño es una de tus poetas preferidas. ¿Qué es lo que más admiras de su poesía?
-Idea Vilariño es de los pocos poetas contemporáneos en lengua española que para mí están a la altura de esos que he mencionado más arriba. Admiro su apasionamiento, su claridad, su desgarro, su falta de retórica, su ir al corazón de las cosas. No creo que haya en español en el siglo XX poemas de amor mucho mejores que los suyos.
-¿Sigues releyendo a Onetti con tanta pasión como antes?
-Lo releí todo, de principio a fin, hace tres años, cuando estaba preparando un libro sobre él que tengo muy avanzado, pero que interrumpí porque se me cruzaron otros más urgentes. Volví a comprobar que Onetti provoca una adicción tóxica en quien lo lee. Espero que me vuelva pronto el estado de ánimo preciso para terminar el libro.
-¿Qué recuerdos guardas de tu paso por Montevideo de hace unos años?
-La belleza como usada y amable de la ciudad, lo propicia que es para las caminatas y los encuentros. La amabilidad tan delicada de la gente. Los amigos que no sabía que tenía en ella.
-Un día me comentó Homero Alsina Thevenet que le habías dicho que te gustaría venir con tu familia de vacaciones y que ademas te gustaría escribir una biografía de Onetti. ¿Siguen en pie las propuestas?
-Esa biografía es el libro (más bien ensayo, o memoria personal) que mencioné hace un momento. Tengo un cuaderno entero escrito a mano, y un fragmento se publicó hace un par de años en Brecha.
-¿Cómo valoras el cambio político que se está produciendo en el cono sur? Ya sabes: Lula, Bachelet, Kirchner, Tabaré Vázquez, Evo Morales.
-Me dio mucha alegría, pensando sobre todo en mis amigos de allá. No conozco muy bien lo que está sucediendo en América Latina, pero creo que hay una diferencia grande entre Vázquez, Bachelet y Lula, por una parte, y Evo Morales y Chávez por la otra. Me siento más cercano de una socialdemocracia racional y cívica que de populismos en el fondo muy manipuladores del desamparo de los pobres. Desamparo que es real, por otra parte. A Kirchner no lo acabo de ver… Pero me gustó volver hace un par de meses a Buenos Aires y ver cómo se ha recuperado la ciudad, cómo ha mejorado el estado de ánimo de la gente. Algo que me interesa muchísimo es el experimento político y social que está teniendo lugar en Medellín, en Colombia. Una especie de revolución municipal y tranquila del sentido común, de la recuperación del espacio público y las ilusiones ilustradas.




www.onetti.net | Onetti Website 2.1 | ☺ 2001-2008